• diciembre 8, 2021 3:28 pm

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

“1997” de Alfred García refleja el crecimiento de un genio

Alfred García es un cantante que siempre se ha caracterizado por su inteligencia. Dicen que los cocinados a fuego lento crean platos exquisitos y su segundo disco, llamado “1997” ha sido creado desde esta perspectiva. Como un artesano ha unido con paciencia y sabiduría diferentes estilos que transportan a lugares muy diferentes con un hilo conductor grueso y firme.

El pasado 29 de octubre salía su producto musical al mercado, dirigido a un público culto con ganas de experimentar nuevos parajes musicales. En anteriores artículos analizamos las canciones que salieron a modo de adelanto por lo tanto en este artículo analizaremos las integrantes inéditas de “1997”

Las grandes obras artísticas, ya sean literarias o musicales siempre van acompañadas de una introducción. En este caso es “Jesus gave me wáter” que simboliza el bello nacimiento de una nueva era musical. Además, tiene un punto místico de lo más interesante.

Con esta filosofía en el aire llegamos hasta una reflexión vitalista e incluso filosófica llamada “Just a light”. Precisamente de esta luz somos testigos en el estallido sonoro que supone. El artista presenta una progresión que mira con firmeza al mercado internacional.

La primera colaboración del disco es con La La Love You y recibe el nombre de “Mi Canción”. Tiene una electricidad con sabor a directo que supone un altavoz, pues visibiliza miedos internos que impiden el andar vital. La naturaleza del ser humano está implícita en cada acorde.

Alfred tiene el superpoder de los genios de andar cómodamente por un sinfín de caminos de dispar apariencia. El sonido más urbano está representado en “Contigo” junto a Denise Rosenthal.  El vaivén del rasgueo de la guitarra ablanda el corazón con una fascinante facilidad, mientras que la letra dispara amor.

El toque más folklórico nos lo encontramos en “Si algún día” donde comparte melodía con Albert Pla y Judit Farrés. La poesía envuelve el corazón como si de una tierna nana se tratase. Además, con la ayuda de instrumentos de viento en la fase final de la canción, consigue un toque de lo más elegante.

Un llanto mientras se produce una huida es la forma exacta de definir “Otra liza” junto al mexicano Kurt. Como en su anterior disco el cantante nos guía por una gran variedad de calles del mundo para llegar hasta esta nueva canción que tiene como núcleo una joya formada por esta unión de voces.

De un corte parecido a “Just a light” encontramos “Someday” donde la producción tiene aspiraciones internacionales y la voz del artista experimenta unos agudos que invitan a perderse en un paradisiaco sonido.

Y el genio culmina el disco con dos odas a la fugacidad y al paso del tiempo que son “For so long” y “1997”. Evolucionar como persona teniendo de banda sonora al artista catalán es un auténtico privilegio.

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