• septiembre 20, 2021 4:16 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

(Crítica) “La Cocinera de Castamar”: El éxito de las interpretaciones femeninas

“La Cocinera de Castamar” ha sido una de las últimas apuestas de Antena 3 por las series españolas. Está protagonizada por Michelle Jenner y Roberto Enríquez entre otras muchas caras conocidas del panorama artístico español. Pero, es cierto que las grandes expectativas se han comido a la trama general de la serie, pues brillan más las actuaciones individuales que los caminos que unen a los diversos personajes.

Primero hay que empezar por hablar de la fotografía de la serie. Las diversas gamas cromáticas vienen como anillo al dedo a los dos estamentos sociales: el brillo de la sociedad privilegiada está en la parte superior del Palacio de Castamar, mientras que los empleados se ven absorbidos por la oscuridad de las cocinas, únicamente iluminadas por la luz de las velas.

La serie tiene dos principales errores que se ven absorbidos por un bucle temporal. Hay un exceso de personajes cuyas tramas están desarrolladas mínimamente por la rapidez de los episodios y restan al resultado final. Aunque, la historia esconde un amor imposible entre diferentes clases sociales. Este empieza a coger forma en los episodios finales, por lo que hay cierta desconexión con el espectador. Aunque, hay que decir, que tiene un final a la altura, aunque bastante fantasioso para ser una serie de época.

El feminismo inunda la serie gracias a la fuerza indiscutible de Elisa (Paula Usero), una joven ayudante de cámara, que tiene pensamientos adelantados a su época. Su valentía le lleva a cumplir un sueño muy necesario: el de estar acompañada de su pareja, pero sentirse libre, a pesar de ser mujer trabajando, pero teniendo una familia. Además, Clara (Michelle Jenner) impulsa este sentimiento gracias a su espíritu emprendedor y lleno de fortaleza. Ambas, forman un combo perfecto, donde la amistad se respira a raudales y enternecen al espectador.

En el lado opuesto de la moneda está Enrique de Arcona encarnado por Hugo Silva. Este es el malo malísimo de la producción y el artista consigue dar vida al marqués siendo frío, calculador y demostrando en su mirada la maldad con la que actúa.

Volviendo a Michelle Jenner, hay que destacar su sublime interpretación de mirada cristalina llena de incertidumbre y miedos.

El desencadenamiento de diversos actos racistas y homófobos, hacen palpable el sufrimiento de estos colectivos, que a pesar de que hayan pasado los siglos, siguen viviendo el odio de personas desalmadas y sin conocimiento.

En definitiva, es una serie llena de marujeos sentimentales que desembocan en ríos de sangre, pero con falta de rigor histórico.

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