• octubre 29, 2020 12:10 pm

(Crítica) Pinocho: La rareza en su estado puro.

PorLaura Salas

Oct 16, 2020

Voy a ser sincera, y no me voy a andar con rodeos, pues vengo a hablaros de una de las peores películas del año. “Pinocho”, es de esas que si no las ves acompañado por tus mejores amigos manteniendo la cordura a base de risas, pensarías que has entrado en una especie de trance, los marcianos te han abducido y te están sometiendo a una tortura visual. Los personajes, no están ajustados a los cánones de belleza habituales para una película de niños, sino que pueden llegar a resultar que están sacados de una película de terror. Unos rostros bastante hostiles, e incluso desfigurados son la principal pega de esta película que machacará a uno de los clásicos de tu infancia. Si no que se lo digan al pobre Pepito Grillo o al pez con nariz… Sin comentarios.

Todos sabemos que la película original es bastante dura. Este era el momento ideal para adaptar una película de los años 40, pero se les ha ido por completo de las manos. Si tengo que quedarme con una escena totalmente exagerada para un público infantil sería la del ahorcamiento de Pinocho. No se cortan un pelo para mostrarnos al pobre personaje colgado del árbol, además que los responsables de ello (el gato y el zorro) añaden una frase un tanto escalofriante “hay que esperar a que esté muerto”. También muestran a los espectadores más jóvenes a personajes de su edad bebiendo vino como si nada.

Quizá, los únicos puntos positivos de todo este esperpento sean los siguientes:

En primer lugar, el amor de padre de Gepetto que procesa a Pinocho. Este es capaz de quedarse en la más absoluta miseria por dotar a su hijo de una buena educación.

El elemento más fuerte es el reflejo de la pobreza. Primeramente, situando la película en un pueblo con unas condiciones un tanto insalubres, que permiten crear una idea al espectador de como se vivía en la época. Todo ello es arropado por una gama de colores que acompañan a ello. La pobreza extrema también invade a sus personajes, que se comportan de una manera un tanto desagradable, como el personaje del Gato a la hora de comer.

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