Sobre las llamas de fin de ciclo, Naiara construyó su Imperio, un Imperio secundado por una gigantesca Ruslana. Ambas, consiguieron ser el punto distintivo y que nos hizo seguir creyendo que la música es de aquellos que marcan la diferencia.
El comienzo de la gala fue a manos de Lucas, Paul Thin y Martin. Los tres siguieron en su línea, pero sin rozar la espectacularidad ni ser capaces de abrazar el cielo. A pesar de ello, Paul Thin fue fiel a sus valores, apostando por dar vida a los fans de la música urbana. Algo similar pasó con Juanjo, que pese a poner toda su gran voz en el asador, no nos tocó el corazón.
Posteriormente, Naiara hizo Historia, sí, con “H” mayúscula, al atreverse con un himno como “Sobreviviré”, y no solo eso, sino que consiguió tener la mirada de emperadora al hacer fácil esta canción digna de musa recién bajada de los cielos.
Cosa similar le pasó a Ruslana, que, con la mirada de un felino enfurecido, se comió la cámara y nos hizo olvidar una vez más, que tiene 18 años. La cantante hispano-ucraniana brilló siendo fiel a sus principios roqueros y consiguió meternos en vena las ganas de verla en directo.
Tras darle el cuarto, quinto y sexto premio a Juanjo, Lucas y Martin respectivamente. Ruslana, Paul y Naiara reafirmaron su progreso y la noche finalizó como España pedía, con Naiara bañada en oro.

