• julio 21, 2024 9:45 pm

Los programas musicales de RTVE en los años 80

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Extracto de mi TFG: «La evolución de los programas musicales de Televisión Española: desde los años 80 hasta la actualidad» presentado en mayo de 2022 en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Contexto

Televisión Española mantiene una larga relación con los programas de género musical. El 28 de octubre de 1956 se iniciaban las emisiones de TVE y solo un año más tarde, llegó a la parrilla televisiva “La hora Philips” el cual cedería el testigo a “Cita con la música”, “Festival Marconi” o “La goleta” entre otros. Estos formatos formaban parte de los llamados “programas de variedades” que eran aquellos que congregaban a toda la familia delante del televisor transmitiendo todo tipo de contenidos ya fuesen concursos, reportajes, entrevistas o música.

En aquella época la radio era un fenómeno de masas, al igual que años más tarde lo sería la televisión. El número de transistores en las casas de los españoles aumentó de las 50.000 unidades a principios de los 60 a más de tres millones al final de esta década. De esta forma alcanzaron a los dos millones y medio de aparatos radiorreceptores declarados oficialmente en España en la década mencionada, según recogen los Anuarios Estadísticos de España.

Por lo tanto, Televisión Española se miró en sus primeros años de vida en el espejo que suponía la radio. El audio era determinante para captar la atención de los espectadores y por lo tanto fue el protagonista del tránsito que supuso pasar de los formatos habituales de la radio hasta que la televisión se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. Pero, este fue un proceso lento, poco a poco los papeles se invirtieron y la imagen prevaleció por encima del sonido.

Más allá de los mencionados programas de variedades, existía una búsqueda de nuevos talentos que llenasen este nuevo medio de comunicación de música, los cuales, más tarde, considero que servirían de inspiración a los talents shows propios del siglo XXI. También hay que resaltar el papel de Luis de Sosa el cual fue pionero y creó el primer informativo cultural en la televisión.

La llegada de la democracia

Los años 80 son el principio de un nuevo episodio en la vida de los españoles. Con los primeros pasos de la Democracia llegó un nuevo mundo, hasta entonces desconocido por la censura de la Dictadura Franquista. En esta etapa se produjeron una multitud de cambios en todos los sectores imaginables. En el ámbito social destaca el final del boom demográfico y el descenso de la mortalidad. Aferrados a esta mejora en la calidad de vida, los ciudadanos españoles se volvieron más consumistas, exigentes, curiosos y tolerantes.

En el marco jurídico referente al mundo de los medios de comunicación, se proclama el Estatuto de la Radio y Televisión. Se trata de un documento cuyo objetivo es establecer unas normas claras y precisas para el funcionamiento de la televisión. En consecuencia, aumenta una serie de características que fortalecen el sistema: primando la objetividad, la veracidad, la imparcialidad… Además, este fue el pistoletazo de salida para los canales autonómicos y el aumento de las horas de transmisión televisiva. En consecuencia, las audiencias se convirtieron en el elemento esencial para mantener con vida a los programas.

En este documento también se percibe la televisión como un sistema de “cooperación con el sistema educativo”. Por lo tanto, Televisión Española aprovecha sus horas de emisión para llevar por bandera la cultura española en sus contenidos a la par que ser un mediador entre los cánones sociales clásicos propios de la Dictadura y los aires de libertad que estaban presentes en las generaciones más jóvenes de los años 80.

La cultura es un término que está en constante cambio y sujeto a múltiples visiones (Alfonso Blanco Maldonado, 2017). Los valores, creencias, conceptos y símbolos propios de la Dictadura se quedaron atrás dando lugar a otros nuevos.  Por lo tanto, se demuestra que la cultura es sinónimo de educación, pero también de arte. Como un gran libro, va acumulando nuevos episodios escritos sobre las diferentes etapas históricas. Los años 80 fueron un extenso capítulo.

En relación con nuestro tema de análisis, esta etapa es considerada como “la edad de oro de los programas musicales”. Los números hablan por sí solos. En los años 80 se llegaron a estrenar 18 programas musicales, de los cuales 15 pudieron convivir de manera simultánea en la parrilla televisiva de Televisión Española. Además, hay que resaltar que se llegaron a estrenar más programas musicales que en las siguientes tres décadas juntas. De la mano de todo ello, los grupos musicales no dejaron de brotar en ningún momento. Toda esta ideología educativa debido a la apertura ideológica que supuso la llegada de la Democracia se desarrollará en posteriores apartados.

La libertad, la creatividad y la vanguardia convivieron junto a emisiones de conciertos y actuaciones en directo, así como con entrevistas a los artistas del momento y noticias sobre la actualidad del mundo de la canción. En definitiva, la variedad reinaba.

Otra de las consecuencias que trajo el cambio de mentalidad fueron los escándalos televisivos, que estuvieron en boca de todos los españoles pero no llegaron a tener una vía judicial. El desnudo involuntario de Sabrina durante la Nochevieja de 1987 o los múltiples estriptis en directo, no fueron los únicos en acaparar la atención de todos, sino que también las innovadoras y extravagantes ropas de los cantantes, como el caso de Miguel Bosé equipado con falda y medias de torero, fueron un punto de inflexión. Respecto a este acontecimiento Boris Izaguirre reflexiona en “Ochéntame”: “Muchos varones pensaron que Miguel Bosé estaba siendo excluyente porque ellos no sabían ponerse algo igual”.

Los programas musicales

Los programas musicales de los años 80 se dividían en diferentes tipologías reflejadas en la siguiente tabla. (Alfonso Blanco Maldonado, 2017)

Nombre del programaAños de duraciónTipología
Aplauso1978-1983            Magazines
Tocata1983-1988
La Edad de Oro1983-1985
Avanba buluba balam bambú1985-1986
Popgrama1977-1981Actualidad
Musical Express1980-1983
Música, maestro1981Especializado
Jazz entre amigos1984-1991
Pista libre1982-1985Temático
Dinamo1985-1986
Metrópolis1985
¡Qué noche la de aquel año!1987
La estación de Perpingan1987
¿Pop qué?1984Concurso de preguntas
Autorretrato 1984Entrevistas
Caja de ritmos1983Exclusivo de actuaciones

En el siguiente gráfico se puede ver la tipología de programas musicales con más y menos espacios en la parrilla de Televisión Española durante los años 80. Los magazines y los programas temáticos fueron aquellos que mayor éxito cosecharon.

Blanco Maldonado, Alfonso (2017): “La evolución histórica de los programas musicales en la televisión española”.

Los programas musicales de Televisión Española se entienden como un espejo de la sociedad de los años 80, puesto que mostraban no solo el afán de libertad fruto de la llegada de la Constitución, sino también los diferentes estilos de vida, especialmente de los más jóvenes.

Para ejemplificar este hecho, un gran número de estudios realizados sobre esta etapa en la industria musical señalan al programa estrenado en 1983, titulado “La edad de oro”, dirigido y presentado por Paloma Chamorro, como uno de los grandes símbolos de La Movida. La forma de describir el mundo de este programa fue cogida como patrón para los próximos formatos musicales. Las características principales de este programa que engloban a los de toda la década, se van a señalar a continuación.

Según se comprueba al contrastar las imágenes de los diferentes programas, los artistas pasaron de estar sujetos a camisas y faldas rígidas, a rasgarse las telas y presentarse no solo con camisetas encima de un escenario, sino también con todo tipo de peinados extravagantes. Los jóvenes espectadores tomaron esta rebeldía como muestra e imitaron las extravagancias de sus ídolos convirtiéndolos en iconos de la moda de los años 80.

Por otro lado, como se ha señalado en las primeras páginas de este TFG, los programas tenían mucha consciencia sobre su labor educativa en la sociedad española, por tanto, no se quedaron limitados al mundo comercial que conlleva el pop, sino que también mostraron otro tipo de tendencias musicales seguidas por grupos minoritarios de personas. Ejemplo de ello es “Tocata”, que, pese a estar enfocado en el pop, reservaba un hueco a estilos en auge, como el heavy metal. Las vanguardias también sirvieron para inspirar a los crecientes programas, no solo en el ámbito musical sino también en otros aspectos artísticos, tanto nacionales como internacionales.

De esta prolífica variedad, muchos personajes se convirtieron en rostros testigos del paso de los años de la industria como José Antonio Abellán o Vicky Larraz. Otros ejemplos independientes de “Tocata” son Javier Gurruchaga o Carmen Maura.

Pero, no todo fue educación. El ímpetu por romper los cánones clasicistas llevó a muchos programas hasta la completa extinción debido a la existencia de polémicas de todo tipo. La más sonada fue la de “La edad de oro”. La aparición de un video de crucificados con cabezas de cerdo hizo que llegase una denuncia a las oficinas de TVE por blasfemia. Finalmente, el canal decidió retirarlo no solo por cuestiones económicas, sino también para evitar las presiones políticas y las críticas de otros medios de comunicación.

Las denuncias por escándalo público no quedaron reducidas solo a este formato, sino que también “Caja de ritmos” siguió un camino similar. La retransmisión del videoclip, “Me gusta ser una zorra” firmado por el grupo feminista “Las Vulpess”, en pleno horario infantil terminó con una querella por escándalo público. Ante ello, el director del programa, Carlos Tena, dimitió por “indefensión jurídica”. En su carta de dimisión declaró: “Creo que TVE y el Consejo deben establecer unas normas. Los profesionales tenemos que saber a qué atenernos, qué es lo que puede y no puede, por ejemplo, salir en pantalla”.

Por otro lado, la televisión es un sistema vertical, en el que el público recibe una lección magistral (Rodríguez Pastoriza, 2003). Por ello, muchos niños se reunían delante del televisor para disfrutar del popular programa de televisión presentado por Alaska, con “La Bola de Cristal”. Por lo tanto, la televisión transmite, pero también genera cultura con este tipo de programas.

Durante esta etapa, los críticos musicales llevaron el timón de programas como “Musical Express”. El objetivo no era solo conseguir el disfrute del público con el programa, sino también aumentar su conocimiento sobre el mundo de la música. En ellos se destinaba un amplio espacio para conocer más a fondo a importantes figuras musicales a nivel nacional e internacional, mediante entrevistas y reportajes. Estos géneros periodísticos eran apoyados por un gran contexto inicial, detalles técnicos sobre conciertos y apoyo de expertos en los asuntos. Su director y reconocido periodista fue Ángel Casas el cual, publicaba un artículo diario sobre música durante los 70 y 80, esta faceta crítica no la dejaba de lado en el programa, en el que también comentaba sus impresiones sobre los asuntos que trataba. De forma similar, también se intentaba adentrarse en las profundidades de los entrevistados mediante la retransmisión de sus biografías como por ejemplo en “Retrato en vivo”.

Los formatos de los programas de entrevistas a los músicos eran muy variados. En ocasiones tenían una puesta en escena clásica, con el presentador e invitados sentados en una mesa conversando. Pero, no se dejó de innovar, buscando sorprender al espectador mostrando a su cantante preferido en situaciones rocambolescas. Por ejemplo, el programa “Dinamo” buscaba visibilizar los deportes minoritarios, por ello entrevistaban a los músicos practicándolos. En uno de sus episodios, los integrantes del grupo Nacha Pop, tuvieron que enfrentarse entre ellos a una partida de bolos, mientras que eran preguntados por sus próximos proyectos musicales.

El tercer pilar de esta labor educativa tiene un carácter histórico, pues comenzaron los programas de archivo en los que se repasaba los éxitos del rock y del pop de los últimos años. El mayor exponente de ello fue “¡Qué noche la de aquel año!” cuya cara visible fue Miguel Ríos, repasando el rock y el pop de los 25 años últimos años.

Paso a paso, los programas musicales fueron asentando los pasos para la creación de una industria basada en la imagen. Muchos de ellos empezaron a transmitir los antecesores al videoclip, como es el caso de los dos programas que vamos a desgranar en las próximas líneas. Se trata de “Aplauso” y “Tocata”, dos formatos que no llegaron a coincidir en la parrilla, pero que si poseen una línea continuista. Además, se consideran los máximos exponentes del fenómeno fan y de la música comercial -género protagonista de este estudio-. (Alfonso Blanco Maldonado, 2017)

Laura Salas

Soy fan, luego existo

Por Laura Salas

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