• febrero 28, 2024 4:29 pm

Crítica | ‘The Good Fight’: gracias por esa risa (y demás)

Despedimos a una de las mejores series que nos ha dado la televisión. 'The Good Fight', spin-off de 'The Good Wife', acaba tras seis temporadas acompañadas por la icónica risa de Diane Lockhart (Christine Baranski).
https://www.youtube.com/watch?v=bsVZYiLzieU

Seis años, que se dice pronto. Seis años en los que hemos podido disfrutar de seis temporadas de ‘The Good Fight’, el merecido spin-off del personaje de Christine Baranski en ‘The Good Wife‘, la abogada Diane Lockhart. Una abogada que comenzó hace seis años a punto de jubilarse, fantaseando con una casa en la Provenza alejada de todo el caos de la sociedad… y que terminó su sexta y última temporada con el mismo deseo.

A lo largo de estos años, la serie del matrimonio King se ha encargado de repasar anualmente la situación social actual y la política en Estados Unidos. Con una clara ideología de izquierdas y mirando al futuro, no hay tema que no toquen y reivindiquen: feminismo, Black Lives Matter, desigualdad social… Una serie a la que no le ha temblado el pulso en criticar a Trump y festejar su derrota, estando al día en todo momento visualizando momentos históricos como el Asalto al Capitolio. E incluso ha sido visionaria en otras ocasiones, como el final con la nueva candidatura de Trump para las próximas elecciones. Se vienen tiempos oscuros y se van a hacer difíciles sin ‘The Good Fight’ para sobrellevarlos.

Repleta de estrellas y personajes icónicos, no podemos dejar de destacar a su principal protagonista, Diane Lockhart (Christine Baranski) quien es el gran reflejo de esa sociedad cansada, abrumada por toda la injusticia. Es el reflejo de esas personas que sufren por ver cómo todo se va a pique y no pueden hacer nada. Agobiada por la situación, el recurso que utiliza para liberarse es una droga que con sus alucinaciones le permite alejarse del caos… pero todo acaba volviendo. Lo único bueno es que siempre está ahí su risa, en los momentos que más necesitamos oírla. Y es que el humor, ya sea irónico o no, es un pilar para tomarse la vida menos en serio y a la vez más profundamente. Esta serie, sin ese toque de humor característico, sería un pozo de amargura sin ningún tipo de paz a la vista, pero por suerte no lo es así.

Cuesta despedirse, sin duda, y más cuando el último capítulo es tan abierto. No hay opción a una continuación, aunque un nuevo spin-off siempre puede quedar en el aire. Todos los personajes ahora tienen nuevos objetivos en los que seguirán luchando por mejorar la sociedad, como Jay Dipersia (Nyambi Nyambi), que se une a un grupo secreto que lucha por la justicia racial en Estados Unidos. En el caso de que no llegue esa continuación, de seguro que la idea de los guionistas y directores cala en la sociedad, pues una serie así siempre repercute, siempre deja huella… y sonrisas.

Solo nos queda dar las gracias por esta gran serie, gracias a quienes han hecho posible que la sociedad tal cual es llegue a las televisiones de todo Estados Unidos y el extranjero. Aunque desde otros países quizá se mire con una lente más de ficción que realidad, en una sociedad capitalista todo puede pasar. Todo menos igualar a ‘The Good Fight’ como serie crítica y justiciera que es ya historia de la televisión, pues al menos a mí se me hace muy difícil imaginar una serie así, por ejemplo, en España. Pero bueno, nunca es tarde para reivindicarse, ¿verdad?

Naza Milán

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