Con el alma en la garganta, Salma se lanzó a conquistar Madrid en una Sala Copérnico deseosa de beber de su arte. Sin duda, el buen ambiente reinaba incluso antes de comenzar el concierto y llegó a su punto álgido en cuanto la artista saltó al escenario.
El duende andaluz fue el fiel acompañante de la cantante malagueña desde que se descorrió el telón con «15 K Inviernos». Para después, ir poco a poco, narrando los capítulos de su primer disco «Sangre de Cobarde».

El concierto tuvo un segundo acto, donde pudimos descubrir las prometedoras canciones de su próximo EP: «Mal Corte». Allí, se encontró con un viejo amigo: Juanjo Bona, con quién interpretó «Alegría».
Y entre saltos, la noche finalizó con un «Oliendo tu perfume» entre amigos.

