Escuchar las verdades de un artista y percibir el brillo en sus ojos al encontrarse con su público, es una de las mejores formas de disfrutar de un concierto. Ayer Alba Reche, dentro de la programación madrileña de «Radar Joven», consiguió hacer recorrer a sus fans todo un mar de emociones en La Sala del Movistar Arena.
Tras una cuenta atrás que dejó clara la entrega del público, Alba se lanzó a repasar, no solo las canciones de su último disco, sino también aquellas que han visto crecer, como fieles compañeras, a los presentes. La primera de ellas fue «No soy tu hombre».
Además de la belleza interpretativa y vocal de la artista, una de las cosas que más me emocionó del show fue la entrega del público. «La Mitad» fue una de esos momentos en los que las voces de los presentes se convirtieron en una sola para ser el mejor corista para la mayor de las Reche.

Sin duda, este hecho fue una corazonada constante durante la noche. A ello se le sumó un salto eterno en «Diamante», y una más que merecida ovación en «La culpa».
La intimidad también tuvo su momento glorioso. En «Mi casa», se sentó en el suelo, dispuesta a encontrar las verdades en los ojos de los presentes. Muchos, respondieron este acto con sinceras lágrimas.
Tras establecer un pequeño acústico en «Caronte» y «Quimera», el concierto tomó su recta final. «Cómo si no importara» y «La posada» fueron el acento perfecto, culminado por «Todo lo que conozco» para cerrar la noche.

