Hay conciertos que equivalen a una clase de cualquier gimnasio. La gran diferencia consiste en que, en el caso musical, el pecho sale completamente hinchado de felicidad. Ayer Nil Moliner en el Movistar Arena nos permitió respirar vida y hacernos reflexionar sobre lo afortunados que somos al poder almacenar recuerdos en nuestra mente de tal calado.
Un estallido, a modo de metáfora de la celebración de felicidad que se iba a dar sobre las tablas, dió comienzo al show. «Mi religión» descorrió el telón para dar paso a canciones como «Dos Primaveras» o «Me Quedo».
El cantante catalán, de forma constante, agradeció al público su presencia. De una forma sumamente humana, bajó del Olimpo musical para celebrar «Hijos de la Tierra» o «El Despertar» entre el público. Sin duda, uno de los principales paisajes se produjo al ver a todo el mundo saltando bajo un mismo compás.
Y es que Nil, es un ejemplo absoluto de humildad y de pies bien arraigados a la tierra pese a saber volar a la perfección. Hizo suyos himnos de Fito y Fitipaldis o El Canto del Loco con una facilidad solo a la altura de grandes genios.
Precisamente, cómo buen Genio, se sacó de la lámpara mágica dos momentos que me hacen colocar este concierto en el top 3 de este año. «Por Última Vez», con un cuarteto de cuerdas entre el público y «Mejor Así» con un coro, nos hicieron acariciar la magia con nuestras propias manos.
También hubo momento para avanzar todo lo que se viene en 2026. A modo de tráiler, el artista nos hizo disfrutar de varias de las canciones que compondrán «Nexo». «Alex» sembró lágrimas de recuerdo, que fueron trasformadas en «Tu cuerpo en braile», donde recordamos que todo en esta vida es finito, hasta la lluvia de confeti que parece ser disparada a cámara lenta.
Larga vida a Nil Moliner.

