Creo que no existe mayor satisfacción para un fan que comprobar el crecimiento del artista que vio nacer, así como observar como el brillo en los ojos se mantiene inmune, mientras las canciones han dado un paso más en las cuestiones referentes a la potencia y al carisma. Por supuesto, esto genera una hermandad preciosa entre cantante y el público, pues, pone banda sonora a sus nuevos retos vitales. Todo esto nos transmitió Julia Medina anoche en su concierto en La Sala Wizink de Madrid.
La artista salió al escenario cargada de energía y dispuesta a hacernos saltar con todo su repertorio. «Luz de gas» comenzó siendo la maestra de ceremonias, para derivar en un derroche de festividad de lo más eléctrica. «No me despedí», «La cuarta parte» y «Cara B» fueron un buen ejemplo de ello.
La artista demostró que es de lo más completa, pues tocamos el cielo de la fiesta pero también de la emoción. Después de interactuar con el público como dos viejos conocidos, la intimidad se estableció de la mano de Alberto Vela. Ambos nos sedujeron con su complicidad.
Posteriormente, llegaron dos canciones inéditas de lo más emotivas. «Mi templo» fue un ejemplo brillante de la lucha contra el TCA y una canción sin nombre, junto a Roi Méndez nos hizo vibrar.
Después de homenajear a su paso por «Tu Cara me Suena» con «La Zarzamora» o «Toy Story», el público nos unimos en un salto conjunto que pasó por una de sus actuaciones más icónicas de OT: «Este amor ya no se toca» y terminó en «Brujería» y «Adiós».
Ojalá poder seguir creciendo contigo Julia.
¡No te pierdas nuestros videos del concierto!

