Hay conciertos, en los que siento que una sombra sólida se sitúa a mi vera, pese a haber ido en solitario. Esta figura, no es ni más ni menos, que mi yo del pasado, que justo en ese momento me abraza y afianza con fuerza mis pies en el suelo. Así me sentí en el concierto de Ana Guerra de la Sala Galileo Galilei de Madrid.
La artista saltó al escenario de la mítica sala, con una mirada totalmente cristalina, dispuesta a devorar el escenario. Desde el comienzo, con «Contar Mentiras», consiguió que el público se convirtiera en su mejor corista, despertando los puntos sobre la piel.

El concierto estuvo plagado de su generosidad y por lo tanto, los primeros invitados no se hicieron esperar. Con N!nteen, emocionó con su discurso empoderador frente a violencia de género en «Me quiero más a mí» y con Lucía Casani e Iván Rojo despertó la nostalgia por Operación Triunfo en «TicTac».
Con Coti emocionó con «Canción de Luto» y tras crear una bandada de mariposas en «Bailar para siempre», Fran Perea arropó a la tinerfeña en «Voy a Pensar en Ti».
Y sin hablar «Bajito», con David Otero nos devolvió a la infancia con «Peter Pan» y con Funambulista creó una atmósfera de lo más elegante en «Truquitos de una coplera».

El concierto terminó con una escalada hasta rozar el cielo. «Ni la hora», «Lo Malo» y «Tal para cual» fueron un trio de ases para ganar una noche para el recuerdo.

