• mayo 29, 2022 12:52 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Fuenlabrada celebra el Día Internacional de La Mujer con una radiante Ana Guerra

La música es el medio de comunicación más limpio de la sociedad. Funciona como una aguja de coser, uniendo mensajes y corazones al compás de las sinfonías. Este gran instrumento llega a su culmen cuando se transforma en altavoz de mensajes necesarios para el correcto girar del universo.

Vestida con un traje empoderado, que perfectamente podría funcionar como bandera, Ana Guerra saltó al escenario de la Plaza de la Constitución de Fuenlabrada. Su concierto forma parte de las actividades ofrecidas por el Ayuntamiento para celebrar el Día Internacional de la Mujer.

La artista canaria optó por derribar muros desde el primer momento, acompañada por el cantico de su público más fiel. Armada con la bandera LGTBIQ+ entonó «Que sabrán», la cual fue relevada por «Ya no recuerdo».

El frío se convirtió en recuerdo cuando la cantante desplegó todas sus armas de seducción. Consiguió parar el tiempo, metérselo en el bolsillo y crear una calima cargada de dulzura en «Diferentes» y «Con una mirada».

Precisamente el tiempo ha conseguido hacer regalo para los oídos todas sus creaciones. El arte también madura y sin duda el piano es el mejor aliado para ello. Con una desnudez atrevida y desbordando alma la artista regaló «Acepto Milagros», «Seis» y «Despierta».

Ana Guerra desde su aparición en Operación Triunfo 2017 se ha convertido en el río en el que desembocan miles de almas jóvenes deseosas de abrazar la vida. Los asistentes supieron recompensar aquellas canciones que acompañaron los primeros compases de la cantante por la industria, como «Bajito», «Ni la hora» o «Lo Malo», con un certero aplauso.

Actualmente la cantante se encuentra escribiendo un nuevo capítulo de su carrera. Por ello decidió culminar el concierto con los primeros episodios de este libro que esperemos que el tiempo lo convierta en saga. «Mírame ahora», «Tik Tak» y «Cita Previa» que hizo abrazar a los oyentes la creciente luna con un entusiasta salto, fueron el colofón de la noche.

Sigue brillando querida Ana que no nos cansaremos de pulsar tu interruptor para seguir bebiendo de tu arte.

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