• septiembre 25, 2021 5:52 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

(Crítica) “Cruella”: Una joya multifacética

“Cruella” protagonizada por Emma Stone es el último estreno de Walt Disney. Es una nueva producción dirigida al público más veterano de la compañía y, por lo tanto, una nueva matrícula de honor por diversos factores. No solo brilla en el guion pues reinventa a una de sus villanas clásicas con gran elegancia, sino que también es un gran acierto en vestuario, fotografía y banda sonora. Al igual que Maléfica, el film describe cómo se forjó el legado de Cruella Deville.

Merece la pena comenzar el análisis desde los primeros minutos de film. Cruella tiene que enfrentarse a una multitud de niños que parecen haber salido de una fotocopiadora: todos perfectamente vestidos y con unos dudosos modales refinados. Esto es un alegato que sirve para destruir las personalidades más pintorescas de jóvenes genios. Armada de puños y reflejos, la pequeña aprendiz de villana pone la primera piedra de su prometedor futuro, prometiéndose que nadie acabará con su propio sello de identidad.

Tras haber sentido de nuevo el rugido feminista de Disney en su máximo esplendor, llega un momento trágico. Todos sabemos que la compañía tiene una pequeña obsesión: acabar de manera dramática y hasta traumática con los progenitores de los protagonistas. Pero al final del largometraje, el propio Walt Disney se hace jaque mate así mismo con gran inteligencia. Completa el círculo vital con el sello digno de estas alturas de Siglo XXI.

La moda es otro de los alicientes que hacen a esta película una auténtica obra de arte. A través de adjetivos como extravagante, elegante o vanguardista, crea las piezas de vestuario. Con cada aparición la espectacularidad sube más y más terminando en el culmen. Pero, que no cunda el pánico, el guion ha hecho de un clásico que utilizaba pieles de dálmatas para hacer los abrigos, todo un alegato animalista. Merece la pena que no me vaya de la lengua y que lo comprueben por ustedes mismos en la gran pantalla.

Además, es una oda a la provocación presente en las performances que desde los tiempos del Dadaísmo ocupan las portadas del mundo del arte y, en consecuencia, de la moda. La imaginación no tiene límite alguno y el presupuesto menos aún. El adjetivo grandeza es el que mejor define este tipo de escenas. Además, resalta la importancia que siempre ha tenido la prensa para lanzar a la fama de autores deseosos de triunfo.

La música y el ritmo de la trama van de la mano, teniendo una relación idílica de dinamismo. La electricidad es plasmada con sonidos setenteros plagados de guitarras eléctricas. Un nuevo acierto que suma adrenalina y clase.

La estética y los colores oscuros de las calles londinenses contrastados con el dorado del lujo que logran recrear, provocan que el espectador se transporte por completo a estos escenarios haciéndose una idea muy fiel de lo que era pasear por estos parajes en la época.

Aunque haya sido en un plano secundario, la película introduce a un personaje LGTB (Artie) que denuncia el constante maltrato que la población ejerce hacia aquello que le resulta diferente. De él me quedo con una de sus frases iniciales: “el peor insulto que te pueden dedicar es llamarte normal”.

También subraya con fluorescente el significado de la palabra familia, pero esta vez con una nueva acepción. Detrás de todo genio hay un gran equipo. Siempre hay que mantener los pies en el suelo y agradecerles su esfuerzo. Si se elige el camino contrario, la inmortalidad que da el seguir recordando el trabajo de un artista al cabo de los años, tiene fecha de caducidad.

Al terminar la película, no se levanten de sus asientos, pues una escena post-créditos les espera. Esta seguro que les crea muchas ganas de una segunda entrega y les hará volver a su infancia.

Una película con mucho simbolismo, que invita a seguir luchando por las metas con las que soñamos ansiar, por muy difíciles que sean.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *