Las leonas son admiradas por su rugido, ese que es capaz de imponer silencio allá por donde resuena, mientras crea leyenda a su alrededor. Así es Malú, tan humana como mito en su sexta noche de Sold Out en Las Ventas.
La artista recorrió su trayectoria con una mirada inspiradora, de esas que saben que están destinadas a enmarcarse en los libros de historia de la música. Bañó en oro todos y cada uno de sus éxitos, haciendo que el público los venerase con todo tipo de muestras de exaltación: del salto al grito y viceversa.
Una noche más, pudimos abrir un regalo en formato acústico. «Mi Mundo en el Aire» y la siempre querida «Guerra Fría», obtuvieron el aplauso de un público que las echaba de menos.
Pero también hubo tiempo para colaboraciones. Para describirlas ojalá pudiera poneros un vídeo con mis reacciones, pues siento que mi expresión emocionada podría relatar mejor el sentimiento que estas humildes palabras.
La primera de ellas fue Chiara Oliver en «Deshazte de mí». Reina y Princesa del Pop, fueron el perfecto relato de un futuro más que prometedor para nuestra música. Un regalo ver como la ternura embadurnó cada acorde.
La última en aparecer sobre las tablas fue Pastora Soler en «Aprendiz». ¿Y qué decir de ello? Pues que fue de estos momentos en directo, en los que te agarras a Dios o al Destino en un acto de total gratitud, pues no puede ser casualidad haber tenido tal momento histórico delante. ¡Tremenda unión titánica!
En definitiva, una vez más, Malú gobernó y nos tatuó en el alma su nombre.

