¨La Niña que Nunca Dejó Esa Playa¨ es lo último de la artista venezolana. Un tema con un marcado aire indie folk pop, la cual nos invita a explorar la nostalgia de la infancia y los momentos de transformación que experimentamos al crecer y cambiar. A través de sonidos envolventes y melodías armoniosas, la canción plantea preguntas profundas sobre la identidad y el autodescubrimiento. Es un viaje sonoro que explora a través de un diálogo interno temas sobre el pasado, el presente y el futuro, honrando las distintas versiones de nosotros mismos que han existido y llevamos dentro. ¨La niña que nunca dejó esa playa¨ es una invitación a explorar nuestro ser más vulnerable y a seguir adelante, incluso en medio de la confusión.
Lucía Alegría es color, vida y un sentimiento de libertad que se va adueñando de cada una de las personas que escuchan su música. Música que se mueve a las mil maravillas entre el folk, el pop y los sonidos derivados del folklore latinoamericano con letras e historias personales y vulnerables para crear un puente entre su experiencia y la del oyente.
Han pasado 6 meses desde la última vez que charlamos, ¿en qué aspectos consideras que has evolucionado como artista?
Creo que en todos, me he ido proponiendo metas cada vez más ambiciosas como lo fue el concierto de la magnitud que lo hice y lo pude lograr dado que me he enfocado en ensayar, practicar y en definitiva mejorar, mi performance, mi música, mi presencia escénica.
Hoy vienes a hablarnos de tu nuevo disco titulado “Una Fiesta al Desorden”, ¿Cuál es ese momento?
Creo que es hacerle una oda a lo imperfecto, yo soy una persona sumamente perfeccionista y se podría decir controladora de mi vida y las decisiones que tomo y este álbum es una catarsis de mis sentimientos mas a flor de piel, sin tanta organización, como una fiesta donde uno puede liberarse y ser uno mismo sin miedo a nada externo.
¿Cómo ha sido el proceso compositivo?
Largo y de mucho aprendizaje, estoy muy feliz con el resultado de tanto esfuerzo.
¿Con qué mensaje te gustaría que se quedasen los espectadores de este trabajo discográfico?
Que siempre hay espacio para disfrutar, para ser uno mismo, para reir y sobretodo para llorar y soltar. Que hablar de lo que nos sucede nos libera y honrar nuestros sentimientos puede ser una fiesta. Y nuestro “desorden” no es desorden ante los ojos de la gente adecuada.
El pasado 24 de octubre lo presentaste en Madrid, ¿Cómo valoras el recibimiento por parte del público de este trabajo?
Estoy muy contenta, porque fue muy intensa toda la preparación para el concierto, ya que trabajé con banda completa, bailarinas, performance, regalos, escenografía y siento que la gente pudo notar y valorar ese esfuerzo y entender que todo era parte de una experiencia para ellos.
También has lanzado “La niña que nunca dejó esa playa”, ¿Cómo ha sido el proceso de encontrarte con tu yo de la infancia?
Muy sanador, creo que no hay que olvidar de dónde venimos, y lo que hemos sido, que es justamente lo que nos permite hoy en día ser quienes somos. Poder dar vida a una canción que habla justamente de eso, de donde vengo, de mi niñez y mis raíces, me ayuda a recordarlo y tenerla presente siempre.
Si pudieses hablar con ella, ¿qué le dirías?
Mira todo lo que hemos hecho, solas y valientes.
En esta canción has planteado una serie de preguntas profundas sobre la identidad,¿has logrado responderlas?
Si y no, creo que hay cosas que siempre están ahí y otras que se aclaran y me acompañan y como digo, tener presente todas esas cosas me anclan a quien soy.
¿Qué nos espera de tu música en el futuro?
Mucha más profundización en esas raíces, mucha más investigación con nuevos ritmos, sonidos y por supuesto que continuaré hablando desde el corazón y abierta a vivir la vulnerabilidad que corresponda acorde a cada experiencia que se presente en mi vida.

