Tienes el cariño del público cuando convocas sin más detalles, y una calle del centro de Madrid se convierte en una ola negra, que lejos de dejarse llevar por la oscuridad, tiene un alma llena de ilusión. Esta fue la primera impresión que tuve en la primera experiencia de Violeta Hódar en Madrid.
El misterio estaba presente aún dentro del espacio. Este se fundía con la elegancia distribuida en el corazón del show, con una mesa dispuesta en forma de bodegón.

Como quien tiene ángel y es capaz de enmudecer, Violeta empezó el espectáculo a guitarra y voz, demostrando que su voz alcanza unas cuotas de calidad increíbles cara a cara. «Ojalá» y «Contigo» estuvieron presentes y también una canción inédita.
A continuación, transicionó entre dos mundos, y llego la vibrante oscuridad de la noche, con varios temas pinchados.
¡No podemos tener más ganas de disfrutar de este disco!

