• septiembre 25, 2021 5:32 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

La Oreja de Van Gogh desata un tornado de emociones en Madrid

Hablar de un concierto de La Oreja de Van Gogh es ir mucho más allá de cuestiones técnicas, pues es escribir esta crónica con tinta de emociones. Emociones que me harán no olvidar la noche de este 5 de mayo.

El repaso a la discografía del grupo vasco durante este concierto fue pasear por parajes muy dispares. Podrían definirse como cumbres que con el paso del directo son cada vez más altas: tan pronto te suben a la cumbre del Olimpo con una fiesta sin igual o llorando a mares.

También, tienen el poder de traspasar su alma al público y que sientan lo mismo que ellos a la hora de crear tales himnos gracias a una interpretación incomparable. Pero, también te hacen transportarte a otros tiempos e incluso a otros lugares. Al comienzo del concierto el sonido de una tormenta daba la bienvenida a los fans. Si cerrabas los ojos, podrías atisbar un trozo de San Sebastián, su tierra. El rayo, fue el primer solo de guitarra de Pablo Benegas prometiendo de esta forma, un concierto único.

La dulzura de “Como un par de girasoles” fue la pista de despegue a esta segunda noche con el cartel de “Sold out” en la puerta del Teatro de Príncipe Pío. La garra eléctrica tardó poco en llegar. Las culpables fueron “Verano” y “El último vals”.

La máquina del tiempo se puso en funcionamiento hasta llegar a “Cuídate”. Las miradas de complicidad entre Leire Martínez y el público, hablaron por si solas. Perdónenme pero lo tengo que decir: es Historia de España.

Y “Con una mirada” el universo se detuvo, los relojes se pararon y nos olvidamos que más allá de las puertas del Teatro de Príncipe Pío nos esperaba nuestra vida. Xabi San Martín hizo su aparición llena de humildad y potencia, fundiendo su voz con la de Martínez y colisionando contra nuestros corazones.

Después de este momento, el giro de tuerca fue mayúsculo. La solemnidad de la instrumental ejerció de imán con el bello corporal de nuestras articulaciones para recibir a “Muñeca de trapo”.

Tras ella llegó “Sirenas”, un tema que habla tanto de la seña de identidad del grupo que no hace falta añadirle florituras poéticas para describirla. Hay que verla en directo con un espíritu crítico que nos grabe a fuego en la mente el lema “qué no pase nunca más”.

De nuevo la calidad presente en el escenario hizo que el foco de nuestros ojos se volviese completamente loco gracias al tema “Doblar y comprender”. Leire se dejó el alma interpretando esta triste despedida con una voz a la que no hay reto que se le resista. Pero, los sintetizadores y su elegancia no pasaron desapercibidos. Pasión, pasión y más pasión.

Leire Martínez nos pidió en el tema “Podrás contar Conmigo” que siempre los tengamos presentes. Ellos han sido pilar en momentos de pandemia y historias a las que huir en nuestros momentos de caos interno. Queridos integrantes de La Oreja de Van Gogh, vosotros sois como miembros de nuestra familia a los que siempre recurrir.

De nuevo las luces se apagaron y un solitario foco iluminó al guitarrista Benegas y a la vocalista. A guitarra y voz dejaron una escena mística revolucionando “La niña que llora en tus fiestas”. Lo que no esperaba es que en un abrir y cerrar de ojos, iban a dejar el plano acústico para meterle rock and rollo al asunto con tambores y todo. Sufrí mucho el no poder levantarme y bailarlo. Por ello quiero aplaudir el magnífico comportamiento del público que demostró una vez más que la cultura es segura.

El “Loa loa” completamente a capella de Leire Martínez fue motivo de ir sacando el paquete de pañuelos del bolso. La jugada la remató “Jueves”. Tuve la sensación de volver a escucharla por primera vez y de sentir esta trágica historia en primera persona. Dejar en silencio a tantas personas que observaban expectantes no es tarea fácil.

El fin, muy a nuestro pesar, llegó con “Abrázame” mejorando con crecer a la versión de estudio. No sin antes poner la traca final con “Cometas por el cielo”, todo un canto a la libertad.

La Oreja de Van Gogh es un alma libre y patrimonio de nuestro país. Una familia de músicos que te hace sentir como en casa cada vez que los visitas. Me va a costar superar este directo.

A vuestros pies,
Madrid os adora

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