Pisar el escenario del Orgullo de Madrid es una gran responsabilidad, que se ve recompensada cuando el que pisa las tablas es un espejo al que mirarse para el público que se encuentra abajo. Precisamente así fue el concierto de Lucía de la Puerta en la Plaza de las Reinas: pasión y locura.
La cantante estableció una auténtica fiesta en la Plaza de las Reinas. «Mood atrevido» fue solo el primer cimiento para una actuación que dejó huella. Y sí, a pesar de las altas temperaturas que estamos viviendo en Madrid, los grados crecieron en «Contra la pared».

También reivindicó el reguetón explícito reflejo de las relaciones lésbicas con «Pilates» y homenajeó grandes clásicos de la música urbana en «Agáchate» y «Purpurina».
A pesar de haber cerrado la actuación, con una sonrisa de oreja a oreja bajó al público para atender con abrazos y simpatía sus peticiones.

