• mayo 18, 2024 3:36 pm

Miriam Rodríguez regresa con fuerza a Madrid

Siempre he tenido complejo de protagonista de película de Netflix y anoche lo volví a comprobar. El regreso de Miriam Rodríguez a Madrid me hizo abrazar a la Laura de 2018, esa que escribía las crónicas en primera persona y se le escapaba el corazón por las yemas de los dedos que buscaban por el teclado las palabras necesarias para describir lo mejor posible la sensación que provocan las canciones que saben a tráiler vital.

Anoche Miriam Rodríguez pisó el suelo de la Sala Moby Dick con una mirada completamente cristalina y sin quererlo, nos trasladó hasta 2018, momento en el que su garra escénica comenzó a coleccionar noches para el recuerdo. Y sí, demostró que rugir no se le ha olvidado y consiguió que su manada de fans se uniese a esta tarea con un arranque de concierto espectacular con temas como «Hay algo en mí» o «No!».

La cantautora se subió a un barco de poderosa coraza para surcar toda una constelación de emociones con sus canciones. Pero además, fue capaz de hacer un más difícil todavía y desvestir sus versos a base de porqués. «Mejor sin miedo» abrazó una nueva acepción con este reencuentro entre artista y público y «No sé quién soy» fue el nudo en la garganta que hace brillar los ojos.

A continuación, la intimidad poderosa que es capaz de enmudecer a cualquiera llegó de la mano de «No fui yo» y un «Desperté» a piano. Sin duda, fue uno de los grandes momentos del concierto y es que en ocasiones, la belleza bloquea las palabras y es imposible describirla. Sólo hay que abrir los sentidos y ser únicamente piel.

Tras, ser la voz narradora de cientos de historias diferentes que se resguardan bajo los mismos acordes en «Conmigo suficiente» y «Más de lo que ves», el concierto encauzó un final inevitable, pues muchos hubiésemos deseado que la noche se convirtiese en eterna. Aunque, vivirá durante mucho tiempo en la memoria.

La artista puso una traca de fin de fiestas digna de Falla. Visibilizó y arropó con «De vez en cuando» y «Déjame cuidarte» al piano. Y «Debilidad» selló el contrato que confirma que Rodríguez es dueña y señora de una parte importante de mi corazón.

Laura Salas

Soy fan, luego existo

Por Laura Salas

Soy fan, luego existo

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