El papel de la mujer en Semana Santa

El papel de la mujer en Semana Santa

Un año más, seguimos reivindicando la igualdad entre hombres y mujeres en todos los aspectos de la vida. Este año por el 8M, hemos querido ahondar en un aspecto de la cultura que en este mes cobra especial protagonismo: la Semana Santa. Para ello, hemos viajado hasta Valdemoro, municipio ubicado al sur de Madrid. Allí, nos recibe Vitoria Humanes Pérez, la primera mujer en apuntarse a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía y la primera en portar las andas de dicho Cristo. Además, hay que resaltar que esta cofradía presume de tener en la actualidad uno de los mejores ratios en igualdad, ya que hasta la fecha, el 41% de los hermanos son mujeres.

Pertenecer a una cofradía, es mucho más que un aspecto religioso y para muchos, es parte indispensable de su familia. Esto mismo le sucede a Vito: “cuando mi padre se vestía, yo siempre iba con él a la iglesia para recoger la ropa. Cuando ya pude apuntarme, mi padre cayó enfermo y no podía llevarlo”, narra la cofrade con emoción en los ojos. Esta tradición, lleva tantos años en su vida que no tiene constancia de en qué año sucedió este hecho tan importante en su vida: “no te puedo decir porque hace ya muchos años”.

Además, Vitoria fue pionera pues no nos puede describir cómo era el papel de las mujeres dentro de dicha Cofradía ya que pasó mucho tiempo hasta que más mujeres siguieron su camino. Pese a ello, habla orgullosa de sus compañeros de procesión: “a mí siempre me trataron como a uno más desde el principio” y asegura que siempre se lo pasó muy bien ya que en determinados puntos de la procesión llovían las bromas y los chistes para “anular que el Santo pesaba” pues “en la Iglesia siempre se decía que de tal sitio a otro lo llevaba fulanito, y luego no aparecía ni dios, entonces ya dijimos que quien lo sacaba lo metía”.

Hay que resaltar, que Vitoria también fue la primera mujer cofrade en portar las andas de un Cristo en todo Valdemoro. A pesar de ello, le resta importancia al hecho de ser un referente: “tampoco lo miraba mucho. Yo iba a hacer lo que a mi me gustaba, lo que quería y lo que tenía la promesa hecha”.

También reflexiona sobre sus antecesoras, pues iban en la fila de nazarenos con tacones: “tú ibas a la procesión y no tenías que saber si era hombre o mujer”. Además, tampoco ve integrada la figura de la mujer como dama vestida de mantilla: “no las veía como de la cofradía”, comenta.

Para finalizar, Vitoria deja un recado para las nuevas generaciones, pues considera que no las ve dentro del mundo cofrade y pese al dolor que eso le produce cree que las procesiones están condenadas a la desaparición: “por desgracia mucha gente se olvida de cuáles son sus raíces, hasta en Sevilla”.

Laura Salas

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