• octubre 5, 2022 8:37 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

“No Odiarás”: El poder del silencio

No Odiarás Crítica

¿Es posible perdonar lo imperdonable?, ¿Existen puentes que acerquen las posturas entre víctimas y victimarios?, ¿Cuál es la presión que ejercen los nazis en la sociedad actual?, ¿Cómo de fuerte es el cargo de conciencia que recae sobre un médico tras haber dejado morir a su víctima?… Estos y un sinfín de interrogantes acechan la mente del espectador tras haber visualizado “No odiarás”, película disponible en la gran pantalla desde el 24 de septiembre. 

Simone Segre, protagonista del film y médico, presencia un accidente de tráfico. En el interior del vehículo accidentado descubre a un hombre con el tatuaje de una esvástica y decide abandonarlo a su suerte, ya que es judío. Un gran cargo de conciencia recae sobre sus hombros, impulsándole a perseguir a los descendientes del fallecido. Este camino se verá entorpecido por Marcello que recoge el testigo dejado por su padre e intenta alejar a su hermana, Marica, del doctor.

La película está dirigida por Mauro Mancini, el cual, se inspiró en un hecho real ocurrido en Alemania en el año 2010, cuando un médico de descendencia judía se negó a realizar una operación a un paciente con símbolos nazis tatuados en su cuerpo. Por otro lado, el elenco protagonista lo forman Luca Zunic en el papel de Marcello, Sara Serraiocco interpretando a Marica y Alessandro Gassman, premiado por su interpretación de Simone Segre en la Muestra de Cine de Venecia 2020.

El elemento más simbólico de la película es el uso de la luz. La oscuridad acompaña los momentos más dificultosos en las vidas de los personajes, plasmando sus heridas pasadas y como la violencia se interpone de manera constante en sus respectivos caminos. En contraposición, la claridad espolvorea escasos momentos, pero especialmente claves, pues presencia como el amor es la vía primordial para dejar el pasado atrás.

Otro de los elementos protagonistas es el intensivo uso de los silencios que se puede valorar con una de cal y otra de arena. El punto negativo es que entorpece bastante el desarrollo de la trama y no permite que reine el dinamismo, provocando que el espectador desconecte en los momentos finales. Aunque, en contraposición, parece que los pensamientos de los protagonistas traspasan la pantalla, especialmente cuando Simone Segre se siente culpable por haber sido testigo de una muerte y no haber actuado.

Precisamente la película está llena de interrogantes con una solución contestada mediante el uso del silencio y teniendo como resultado un guion bastante pobre. El protagonista actúa teniendo siempre presente a su padre, que estuvo preso en un campo de concentración, pero realmente no sabemos mucho de él, solo se contempla su casa en ruinas y una serie de papeles donde se refleja su estancia en dicho lugar. Hubiese sido muy interesante una ampliación de este suceso para comprender mejor por qué Segre se lanza al peligro que supone perseguir a una familia con miembros nazis.

Las interpretaciones de los actores, especialmente las de Gassman y Serraiocco, son sensacionales, pues sus rostros transmiten terror y hacen ser conscientes de que el problema nazi no es algo que se haya cerrado tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ambos son marionetas dirigidas por el miedo. Ejemplo de ello es la escena en la que, tras haber sido atacado por un grupo de jóvenes nazis, en el que se encuentra Marcello, Simone Segre va hasta una comisaría de policía, pero no se atreve a traspasar sus puertas.

No todo en la vida son sentimientos negativos. A pesar de que ambos bandos luchan por conservar sus intereses, siempre hay personas que creen en el amor como medicina para curar el mundo. Si no se sale de la zona de confort y se continúa remando a favor de la corriente, las injusticias continuarán sucediendo a nuestro alrededor. Tanto Marica como Simone son dos personajes fieles creyentes de la libertad como forma indispensable para la subsistencia. A pesar del miedo que ejerce la sombra nazi en sus vidas, conviven unidos sin importar las diferencias que les separan: ella para poder seguir alimentando a su familia y él para curarse sus heridas psicológicas.

Mención especial hay que hacer a Paolo, interpretado por el pequeño Lorenzo Buonora. Aunque sus intervenciones son escuetas, son francamente sabias. El niño es el hermano pequeño de Marcello y Marica, y no entiende por qué debe marcar diferencias con el judío, ya que lo ve como un igual y no como el enemigo. Este personaje reivindica que en la sociedad actual hay que dar una mayor voz a nuestros pequeños y aprender de sus palabras.

Para ir a un lugar, ya sea metafórico o físico, hace falta abandonar el presente y desnudarse de etiquetas que impiden respirar. Aunque un hecho parezca imposible o complicado, a veces hay que ser pionero para conseguirlo. Una vez hecho, el sol aguardará en el horizonte para volver a regalar un hermoso amanecer. Nunca es tarde para empezar a vivir y más aún si uno deja que unas gotitas de amor sanen las heridas sangrantes. 

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