• octubre 20, 2020 3:55 pm

“Samantha y la vida de…”: Un programa muy completo.

Samantha Villar, periodista relacionada con el grupo Mediaset, especialmente a Cuatro, siempre ha estado al pie del cañón, implicándose al 100% en sus reportajes y haciendo un periodismo un tanto diferente. Hoy en día, podemos ver en prime time su nuevo programa “Samantha y la vida de…” los lunes, aunque se pueden disfrutar completos en la plataforma de Mitele siempre que queramos.

Estamos ante una producción que no se queda en la cresta de la ola para hacer la típica y tópica entrevista al personaje de turno, si no que bucea hasta lo más hondo de su vida, para marcar la diferencia con sus compañeros de temática y llenar a los espectadores más exigentes. Un periodismo que hace falta hoy en día.

La trama, consiste en un paseo por las primeras etapas de la vida de un personaje público. ¿Cómo fue su colegio?, ¿En dónde se crio?… Momentos muy variopintos se suceden en un programa de menos de una hora, haciéndolo ameno y muy completo. Además de mostrar la parte más humana del famoso, algo que muchas veces se nos olvida a los espectadores.

Si sois lectores habituales de Delirium Nostri, no os pillará por sorpresa, pero uno de los factores que más me conquista de este programa, es el uso de la música que ha acompañado a la persona entrevistada durante su vida para conducir entre los escenarios planteados. Considero que un verso puede decir mucho más que miles de palabras.

Si eres de lágrima fácil, puede ser que se te escape alguna durante el programa. Los pilares de la vida del famoso saldrán a la palestra para contar como eran antes de todo. Sin escarbar en el morbo ni invadir en la privacidad. Muy correcto.

¿El programa que más me ha impactado? Pues sin duda el de Irene Villa. Para una persona de 20 años como una servidora, el terror de ETA queda bastante lejos. Error de la sociedad no educar a las nuevas generaciones en el fallo del pasado, pero gracias a los dioses, existen programas como este. Destaca la calidad humana de la víctima, dando una lección de vida y aprendiendo a perdonar a aquel que la dañó. Aunque, para una estudiante de periodismo como yo, el programa va mucho más allá. A pesar que para muchos puede ser una parte de este que se podría haber eliminado, hace reflexionar sobre la fina línea que existe entre la información y la intimidad de la víctima, entrevistando a uno de los fotógrafos que estuvo en primera línea del atentado.

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