La poesía cumple su cometido cuando se tiene miedo a describirla ante el hecho de no saber reflejar en su totalidad la grandeza de su ser. Anoche, Violeta sacó el tercer capítulo de su carrera musical ante el título de “III. OJALÁ!”, y desde entonces, las manos me revolotean por el teclado dudosas de saber qué teclas pulsar mientras el corazón manda señales a la piel que indican que el sonido de la cantante granadina ya es casa.
Esta canción está envuelta en la elegancia a la que la cantante nos tiene acostumbrados. Siempre envuelta en un halo de misterio, que se convierte en puente entre el folclore y los sonidos más contemporáneos. Violeta es ella misma, una fuente a punto de desbordar uno de los proyectos más interesantes de 2025.
¿Y qué decir de la letra? La artista no se cansa de publicar canciones cuyos versos podrían estar tatuados en la piel de muchos de nosotros. Ella nos habla de un renacer, lleno de deseos por cumplir. Y tengo que confesar que, el verso en el que se deja guiar por la constelación de orión me mata.

