Hay películas que llegan a la cartelera con una función clara: educar a la sociedad a la que está dirigida, para hacer un mundo mejor. En este caso, la película dirigida por Estibaliz Urresola ha sabido poner con inteligencia el foco en una realidad invisibilizada y desconocida para muchos españoles: la infancia trans.
¿Cuál es el argumento de esta película? A sus ocho años Cocó siente que no encaja en la sociedad y no reconoce su nombre: Aitor. Su madre, está sumergida en una auténtica crisis existencial y se llevará a sus hijos a su casa materna para aprovechar las vacaciones. Sin duda, el verano que se refleja cambiará por completo las vidas de estas tres generaciones.
Sin duda, esta película sabe explicar con una facilidad absoluta cómo se presenta la transexualidad en la vida de un pequeño, planteando situaciones cotidianas. Pero, a pesar de que nuestra protagonista tiene el amor familiar, Urresola ha reflejado con firmeza el sufrimiento que rodea el saber identificar la identidad de género.
Todo ello, tampoco sería posible sin la interpretación de tres mujeres galácticas: Sofía Otero, Patricia López Arnaiz y Ane Gabaraín. Aunque es la actriz novel la que roba por completo el aliento del espectador.
Por último, hay que aplaudir el uso de una fotografía llena de luces y sombras, así como la marcada presencia de silencios. A pesar de no tener palabras, estos dos elementos hablan por si solos.

