“Robot Salvaje” ha sido uno de los estrenos más aclamados de este otoño, y no es para menos, pues DreamWorks ha conseguido contentar a los más pequeños de la casa con imágenes de tiernos animalitos, así como a los más mayores con un mensaje que se ata a la garganta en forma de nudo.
Esta película está protagonizada por Roz, una robot que aparece en una isla deshabitada por humanos, tras el naufragio del barco que la transportaba junto a varios de sus iguales. Después de haber sido perseguida por varios animales, tiene un accidente con un nido de gansos y solo deja con vida un huevo, del que nacerá Pico-Brillo. Junto al zorro Fink, cuidará de él hasta que tenga que experimentar su primera migración.
Sin duda, es una de las películas más fieles en cuanto a la representación del ciclo vital que se da entre los animales. Plasma con una chispa de picardía, las relaciones entre los depredadores y sus presas, así como esto repercute en las distintas familias de animales, sentimiento muy lejos de ser humano. En definitiva, es muy interesante presentar a los más pequeños la realidad sin estar dulcificada.
Aunque sin duda, lo más importante de esta película es la evolución de los personajes. Cada uno de ellos esconde una lección vital digna de ser aplicada en nuestro día a día. Nos enseñan a que el hogar es el lugar en el que nos sentimos tranquilos, que lo más importante es expresar los sentimientos y que ser diferente a los demás, lejos de ser algo perjudicial, es un beneficio para nosotros mismos.
Por otro lado, hay que destacar el estilo de animación escogido. Muy personal y distintivo. Y tampoco hay que olvidar la banda sonora de esta película. Escuchar a Chiara Oliver en la gran pantalla me resultó épico y muy emocionante para todos aquellos que nos identificamos como fans de la cantante.

