• noviembre 24, 2020 10:06 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Agoney, luz y oscuridad en su primer álbum: “Libertad”.

PorLaura Salas

Sep 4, 2020 ,

Una herida, puede convertirse en canción y a la vez, de forma curiosa en pócima para remediar el dolor. Ellas, suenan claras, así como una charla sin ningún tipo de perjuicio con uno de tus mejores amigos. Desde que hemos comenzado a seguir la pista de los primeros pasos de Agoney en el mundo de la música, no me cansaré de repetir que suena a verdad, y partiendo de esta base, el vuelo me atrevo a presagiar que será alto. “Libertad”, ¡Qué bonita palabra!, sin duda lo que ella significa está plasmada en este disco.

A pesar de ser primeros de septiembre, vengo a hablaros de uno de los discos que seguramente se encontrará en mi top de mejores del año. Como ya he mencionado anteriormente, el trabajo, firmado por el canario, se llama “Libertad” y fue publicado el pasado 28 de septiembre.

Antes de empezar, os invito a pasaros por las entradas referentes al cantante si queréis conocer nuestra opinión sobre temas pasados. Hoy hablaremos sobre los cuatro temas inéditos.

El primero de ellos es “Soy fuego”. Envuelta en un abrigo confortable, engaña a nuestra mente evocando a una balada. Como todo un divo del pop, se quita “esa prenda” eclosionando en una traca de agudos imposibles. El paralelismo se establece además con la letra, complejos fuera, aquí estoy yo. Quererse a uno mismo es fundamental. Muero por ver como es capaz de llevar un tema así al directo.

El siguiente tema es “Perfección”, un título de lo más sugerente y una piedra en toda la cara para las falsas apariencias. El listón está alto, pues es palpable en cada nota la calidad puesta de un cocinado a fuego lento. Empodera, y si te descuidas te encuentras dos alas en tus costados tejidas a base de la energía que conserva este temazo.

Por otro lado, “Ángel Caído” suena a latido del corazón, muy sugerente, pero así mismo, oscuro y misterioso. La voz de la narradora en inglés, lo hace más enigmático, por no hablar del irresistible estribillo que enloquece cualquier piel.

“Volver a ser” es la encargada de cerrar el disco por todo lo alto, pues deja atrás un pasado y recupera las ganas de cuando era un niño. Es una balada de esas que los oídos agradecen escuchar, a piano y con un estribillo para tocar los cielos. ¿Puede existir un epílogo mejor?

Atención señores, porque Agoney ha puesto toda la carne en el asador para quedarse. Una voz privilegiada, acompañada por una lucha constante y un público excelente. ¡Tremendo!

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