• octubre 29, 2020 2:51 am

“Bartleby, El Escribiente” y su simbolismo.

Bartleby es una persona silenciosa que únicamente pronuncia las palabras “preferiría no hacerlo”. El silencio me produce la sensación de que estamos ante un hombre con diversos traumas, que han evolucionado hasta una persona parca en palabras. También, por otra parte, lo asimilo a una profesión sometida a las órdenes continuas de un jefe, sin permitirle evolucionar hacia nuevos proyectos o alcanzar un puesto mayor. Según algunas informaciones leídas para completar este trabajo, estamos ante un reflejo de la sociedad capitalista estadounidense. Aunque, bajo mi opinión y ampliado la opinión citada, estableciendo un paralelismo con la época en la que se publicó el libro, el trabajo y la personalidad del protagonista me evoca a una sociedad industrializada en la que el empleado se dedica a reproducir durante todo el día el mismo trabajo sin tener derecho a evolucionar.

En cuanto al vínculo del jefe con el empleado podemos ver una cierta relación de superioridad y de subsistencia pues tal y como se puede leer en la obra, a pesar de que el escribiente es despedido, sigue viviendo en el edificio de la oficina. En conclusión, el trabajo otorga al ser humano la capacidad de seguir existiendo y una cierta “humanidad”.

De esta relación de superioridad se evoluciona hasta una relación casi familiar y de responsabilidad, además de dependencia. El jefe siente compasión por su trabajador e incluso va a visitarle una vez que está en la cárcel.

Todo el libro se desarrolla principalmente en espacios cerrados que reflejan la asfixia y la angustia de estos pequeños lugares, primeramente, es la oficina y a continuación es la cárcel. En cuanto a la oficina, parece que la ventana es el único elemento encargado de dotar de luz, mientras que en la cárcel, es el patio.

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