• junio 20, 2021 8:29 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Blas Cantó el representante eurovisivo que España merecía

Los números y las emociones tienen algo en común. Son dos vías aparentemente opuestas, pero ambas te pueden llevar a la victoria. Resarcirse en el mal resultado español en Eurovisión sería algo injusto para la gran actuación de Blas Cantó.

En las horas previas al festival leí: “Eurovisión es para quien lo sueña”. Cantó así lo hizo y provocó que todos nos subiésemos a sus espaldas con ansias de un resultado merecido. El puesto no lo logró, pero si el aplauso de todo un país.

Una nota emocionada fue la mejor apertura para una canción con alma propia. Las distancias cortas hacen al murciano ganador. En medio de tanto show y ambiente discotequero, él creo su propio universo acertando con un canto acapella inicial.

Un golpe de instrumental cambió por completo el terreno de juego. El animal de escenario que es el artista se llenó de gloria con elegancia vocal y gestual. Su esencia perfumó todo el escenario.

Pese a todo, considero que a nivel de realización la delegación española estuvo muy acertada. En todo momento se pudo presenciar el tornado de emociones que se escondía tras los ojos del artista.

La puesta en escena solemne y mágica, con lo justo y necesario para hacer vibrar.

Tras haber visto la actuación en repetidas ocasiones, el corazón se sigue desbocando y la lágrima asoma por la ventana que son los ojos. Por lo que solo puedo estar agradecida al artista de su entrega.

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