Sobre las piernas cargo el peso de las emociones y en la garganta el de las historias que reflejan el paso del tiempo, nuestro tiempo o de lo que es lo mismo, de los que nos declaramos fans de Edurne. La cantante hizo volar al Teatro Eslava sirviendo poderío anoche.
Precisamente de esta forma aterrizó sobre el escenario, vestida como una auténtica diva y acompañada por una corte de bailarinas que ayudaron a engrandecer el show.
Desde el principio, con «Mírame», «Flores y champán» o «Sin control», el suelo tuvo poco trabajo, ya que los espectadores mantuvimos un salto continuo gracias a una fiesta que hubiésemos deseado que no tuviese fin.

Además, la cantante estuvo arropada por grandes compañeros de profesión. Mar Lucas fue la primera en aparecer en «La Playlist» y Andrés Suárez puso la chispa de emoción en «Cierra al salir» y «Yanay».
Sin duda, el amor fue un condimento indispensable para celebrar la vida en esta bonita noche de sábado, porque tuvimos hasta pedida de mano en el menú. Aunque no faltaron las siempre emocionantes «Lobo» y «Tal vez».
Hay que resaltar, que la falta de voz que muchos tenemos hoy, es gracias al reencuentro con nuestros propios yo de comienzos de los 2000. El teatro se cayó con el homenaje a su actuación más célebre en OT: «These boots are made for walkin», el homenaje a «Yo Soy Bea» con «Te Falta Veneno» y con la traca festiva que supone «Amores Dormidos».
Sin duda, ha sido una noche para no olvidar.

