Un verano más, Pixar ha regresado a la gran pantalla con una apuesta muy personal. Elio es una realidad desde el pasado 9 de julio, en ella, se nos plantea la realidad en la que un niño, obsesionado con el mundo extraterrestre, es abducido hasta el Comuniverso, un lugar en el que conviven múltiples galaxias.
En primer lugar, hay que plantear la belleza de las escenas. Una vez más, como Pixar ya hizo en “Un Mundo Extraño”, nos plantea un universo paralelo en el que reina un surrealismo que atraería hasta al mismísimo Dalí. Además, la gama de colores es perfecta para atraer la atención de niños y mayores.
Por otro lado, vuelve a acertar con la personalidad del protagonista. Nos enseña el día a día de un niño totalmente incomprendido por el mundo que le rodea. A pesar que la tragedia le ha acompañado desde pequeño, con el fallecimiento de sus padres, establece una realidad con la que cualquiera nos podemos sentir identificados, pues el bullying o la falta de tacto de su tía al cuidarlo, son por desgracia algo rutinario en nuestro mundo.
Además, termina incitando a los espectadores a luchar por sus sueños, pues, por muy altos que sean, luchando por ellos y rodeándote de gente que te ayude, se consiguen.

