• mayo 29, 2022 2:04 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Cristina Ortiz una estrella que abrió paso a las nuevas generaciones LGTBIQ+

Cristina Ortiz Rodríguez, apodada La Veneno, fue una mujer transexual nacida en Adra en 1964 y fallecida en 2016. Gracias a sus apariciones televisivas, se la considera una de las primeras mujeres en visibilizar al colectivo, por ello es símbolo de culto para gran parte de él.

En 2021, el periodista cinematográfico Álex Ander se embarcó en la aventura de publicar la biografía ilustrada de este personaje, junto a Carlos Valdivia Biedma, titulada: “Veneno: de Adra a las estrellas”.

El libro está compuesto por varios bloques. La primera parte es la más extensa. En ella, el periodista narra la vida de La Veneno, como una biografía al uso, utilizando una estructura narrativa y siendo un narrador ausente. Además, a este libro podría atribuirse el término de ejercicio periodístico, puesto que está lleno de declaraciones realizadas por varios allegados a Cristina Ortiz, que aportan veracidad a los datos expuestos mediante citas.

En las páginas finales, el periodista analiza, con un texto opinativo, la repercusión a largo plazo que ha tenido la protagonista, puesto que no solo ha influenciado a las generaciones que crecieron viéndola en televisión, sino también a las nuevas que han visto su legado en redes sociales. Sobre esta parte, hay que destacar que el periodista da un toque de atención a los medios de comunicación, puesto que durante una larga temporada, estuvieron refiriéndose a las personas transexuales con términos incorrectos, fomentando a la desinformación sobre esta parte del colectivo LGTBIQ+.

Más allá de la narración, se encuentran las ilustraciones realizadas por Carlos Valdivia Biedma, que aportan cierto dinamismo a la lectura, estando perfectamente equilibradas con el texto. El artista retrata varios momentos clave de la vida de La Veneno con un dibujo realista.

El libro comienza adentrándose en la infancia de Cristina Ortiz en Adra, cuando todavía era Joselito. En estas primeras páginas, el lector es testigo de los diferentes motivos que llevaron a la artista a convertirse en una figura conocida por todo el país, tanto en el ámbito positivo como en el negativo. Por un lado, era una persona muy sociable, con cierta atracción por el vestuario y el espectáculo que desprendía el mundo del transformismo. Por otro, tenía que enfrentarse diariamente a los insultos y burlas de sus vecinos, dando lugar al nacimiento de su fuerte y combativo carácter.

Una vez adentrada en la adolescencia, Cristina Ortiz emprendió un viaje en busca de si misma, que tuvo varios puntos de parada: San Pedro de Alcántara, Madrid y Tailandia. En estos tres lugares, estuvo en contacto con la cultura gay y transexual, impulsando su vuelo para alcanzar su meta. Su inconformismo es una fuente de inspiración para todos aquellos que la veneran, y sin duda un ejemplo a seguir.

Tras ello, se dio cuenta de que la prostitución era la única vía de salida para conseguir hormonas. El autor, con suma elegancia, no cae en el morbo ni en la normalización de la prostitución, sino que, desde el ejemplo de La Veneno, consigue hacer ver al espectador a las duras circunstancias a las que se tenían que enfrentar constantemente las personas transexuales en la época y que desgraciadamente, siguen ocurriendo hoy en día.

Cristina Ortiz no fue influyente solo por sus declaraciones en televisión, sino que, desde sus comienzos en los eslabones más bajos de la calle, fue transgresora, puesto que consiguió crear tendencia con su forma de vestir dentro del colectivo de prostitutas y con su carismático carácter, que, a pesar de meterla en varios conflictos con otras mujeres con su misma ocupación, consiguió hacerse respetar.

Ejerciendo la prostitución, La Veneno se encontró con la televisión a la que ella misma denominaba “suerte”. Su trabajo junto a Pepe Navarro elevó a la protagonista hasta los cielos de la fama, alimentada y exprimida por el morbo que despertaba su figura. Pero como dice el dicho: “todo lo que sube, baja”. La artista fue un juguete roto de ella, llegando a cometer estafas para sobrevivir.

Aunque, la vida de La Veneno puede describirse como una montaña rusa. Con su valentía y alimentada por el amor de sus fans, conseguía recomponerse y volver a estar en el punto de mira de la televisión.

Pero, precisamente el amor fue lo que la llevó hasta el subsuelo, puesto que todos los hombres que formaron parte de su vida sentimental cometieron abusos y violencia de género sobre Ortiz. La mayor enseñanza que se extrae de esta biografía es que el primer amor que se debe tener es a uno mismo. Partiendo de ahí, se podrá llegar a la plenitud amorosa.

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