• junio 20, 2021 8:57 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

(Crítica) Los peces de la amargura: oscuridad, luz y realidad

Los peces de la amargura, el libro escrito por Fernando Aramburu es el reflejo de una sociedad dañada por el terrorismo. Diez historias muy diferentes entre sí son las protagonistas del argumento: vidas rotas y llenas de dolor debido al terrorismo ocasionado por banda terrorista vasca ETA.

Podemos definir a este libro como una obra muy completa que plasma a la perfección la globalidad del conflicto. Las víctimas protagonistas tienen un rango de edad muy amplio. Se pueden contemplar desde niños pequeños que han perdido a sus padres hasta señores mayores que se sienten culpables debido al daño ocasionado por el terrorismo de sus hijos.

El temor y la tristeza van de la mano en sus páginas. Las nuevas generaciones que no han vivido el conflicto en su pleno esplendor pueden hacerse a la idea del papel de los estamentos más altos de la sociedad. A los políticos los describe como marionetas de la banda terrorista que actuaban desde el miedo a las consecuencias y al qué dirán. Además, los periodistas parecen estar solo enfocados a la inmediatez protagonizada por la sangre, pero no a las secuelas a largo plazo. Y por último la policía, en ocasiones perjudicada junto a sus familiares por su mero trabajo y en otras “opresor del opresor”, en las cárceles de máxima seguridad.

El uso del vocabulario es el adecuado para situar a esta historia como un problema multitudinario que incumbe a todas las clases sociales del pueblo vasco, recurriendo a expresiones cotidianas y a un vocabulario informal.

Además, cada historia responde a una estructura diferente, creando una obra muy rica literariamente hablando. Trata el conflicto desde el teatro, pasando por las cartas o los correos electrónicos hasta las crónicas periodísticas. Todo ello desde una brevedad asombrosamente completa. 

Precisamente, quiero hacer un especial hincapié en este último género. Considero, que este libro es un maravilloso ejercicio periodístico. No solo porque en algunos momentos sigue una cierta cronología de los hechos, sino porque, además, escribe desde una aparente objetividad. Por un lado, los hechos e intervenciones más conflictivas, las pone en boca de sus personajes. Por otro, se limita a describir los hechos de ambos puntos de vista, dejando que sea el lector el que saque sus propias conclusiones.

Precisamente la descripción es uno de sus grandes fuertes. Logra crear imágenes mentales realistas desde la dimensión que adquieren sus palabras. Los paisajes y acciones son ejemplo de ello, pero también de las heridas y cicatrices de los atentados.

A pesar de que este libro fue publicado previamente al cese de la lucha armada de ETA, es capaz de encender una luz entre tanta oscuridad. Un ejemplo de ello es el episodio titulado “Informe desde Creta”. En él, un hombre lucha por superar el trauma de haber vivido en primera persona el asesinato de su padre. Otro ejemplo, es “Después de las llamas”. El padre de un terrorista pide perdón por una botella incendiaria a una víctima. Este hecho es fundamental para que la paz pueda volverse a unirse a la historia y retomar de nuevo el transcurso de la vida unidas. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *