• mayo 26, 2022 7:06 pm

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Pastora Soler regresa galáctica a Valdemoro

Pocas veces dejo reposar los conciertos durante horas para asimilar los sentimientos experimentados en él. Anoche, una hoja en blanco me parecía demasiado pequeña para poder explicar el derroche sensorial desplegado por Pastora Soler, en mi pueblo, Valdemoro. El destino hace diez años puso a la cantante sevillana en este mismo lugar y el tiempo la convertiría en la primera musa de mi vida. La vida es vida, y los caminos a veces se separan, para poder abrazarse con más fuerza en el futuro. Ayer, ese futuro se convirtió en presente y el concierto ya es historia, de Valdemoro y de mi vida.

Con una puntualidad elegante, la artista descorrió el telón con maestría, haciendo fácil lo difícil y haciendo eternas las notas de “Ni una más” y “Amiga”. El viaje desembocaría en el dulce abrazo de épocas lejanas, pero muy presentes en la noche, de “Te despertaré”.

A continuación, la galáctica estrella de la noche presentó “Que hablen de mi”, su nuevo sencillo, el cual fue recogido por el público con especial entusiasmo, arropando a la cantante y siendo el mejor coro de la noche. Además, llevó una gran reivindicación detrás, puesto que fue bandera del colectivo LGTB.

Poco después, con una humilde narración, Pastora Soler empezó a retroceder en su pasado, hasta llegar al punto de partida. “Triniá” fue la primera parada, a continuación, desembocó en un oasis con sabor a Andalucía, que llevó como nombre “Dámelo ya” y “Corazón Congelado”.

La emoción comenzó a crecer y la piel respondió con los compases de “Y que pequeña soy yo” y “Toda mi verdad”. Aunque, la explosión emocional la provocó “La mala costumbre”, con la especial dedicatoria a su padre.

Posteriormente, las luces se apagaron y las narraciones, que hace diez años arroparon el paso de la cantante por Eurovisión se adueñaron de la atención de todos. “Quédate conmigo” regresó a Valdemoro, con el mágico poder de ser himno inmortal. Este momento supuso un viaje astral para todos aquellos que llevamos tatuados en el corazón estos acordes.  

Con los fuegos artificiales de la localidad como testigos, la artista puso el broche final a la noche con un carpe diem titulado “Vive”. Precisamente, este espectáculo de luz y sonido es la mejor metáfora para definir el concierto.

Noche eterna, con electricidad recorriendo las venas, recuerdos latentes que te hacen darte cuenta de que la música es la mejor amiga del ser humano y que nunca se irá de tu lado… A Pastora hay que vivirla, no hay que explicarla.

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