• mayo 29, 2022 12:44 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Dani Fernández se alía con la lluvia para dejar fluir emociones en su concierto en Madrid

La música es hermana gemela de la lluvia. Ambas son dos fenómenos que canalizan a raudales emociones. Aunque la lluvia es temida desde tiempos inmemoriales, hay algo que se sitúa por encima de ella y es la pasión. Con este sentimiento latiendo con fuerza dentro del corazón se puede llegar al fin del mundo.

Esta idea se formó en mi mente, rodeando cual niña pequeña a punto de abrir los regalos del Día de Reyes la mítica Plaza de Toros de Las Ventas. La lluvia no fue enemigo para los miles de fans de Dani Fernández que se aglutinaban a las puertas del legendario edificio para recibir la parada de la gira «Plan Fatal» en Madrid.

Un juego de azar recibió al espectador en la pantalla principal del escenario nada más comenzar el show. Tras levantar el efusivo canto de los asistentes con los primeros acordes de «Disparos» el cantante dejó claro que no es cuestión del destino que él pise con tanta potencia los escenarios de toda España. Ha nacido para ello, para ser una auténtica corriente nerviosa sanadora de corazones.

El ritmo no decayó en los posteriores instantes. Fernández se encargó de robar al oxígeno a los asistentes con temas como «Dile a los demás» o «En llamas».

Tras crear un auténtico incendio sentimental, el cantante miró con una mirada humilde al fondo del Invernadero de Las Ventas para agradecer la fría espera de su público más fiel. A continuación, bajó el ritmo de las pulsaciones e incrementó el de las lágrimas con canciones como «Guarda una parte» o la siempre hogar «Te esperaré toda la vida».

Como ya viene siendo una tradición en las giras de Dani Fernández, nos hizo perdernos por las calles de Madrid entre metáforas y reconstruyó nuestro corazón con la coraza de «Soldadito de hierro». Todo este raudal de emociones desembocó en una especial reinvención del «Tiroteo» de Pol Granch y Marc Seguí.
A continuación, el artista no dudó en dedicar este concierto a su abuelo recién fallecido. La emoción del momento sobrepasó a cualquiera que contemplarse la solemne mirada al cielo del joven cantautor. Muchos pañuelos salieron en busca de ojos que secar con «Frío». No hay mejor terapia que dejar fluir lo que las cuerdas vocales no saben explicar.

«Supersubmarina» fue el primer aviso del final de concierto, pero el público no estaba dispuesto a dejar irse al cantante tan pronto. Dani Fernández saltó de nuevo sobre las tablas para interpretar acapella «La casa de Inés» y cerrar el concierto por todo lo alto con «Clima tropical» y el siempre himno «Bailemos». La unidad del público en esta canción dejó marcado a fuego una estampa en la cabeza de todos. Un salto al cielo con un temazo de fondo es el mejor plan de viernes.

Y allí, en mitad de la Plaza de las Ventas se quedaron mis piernas y mi corazón, agradecido de volver a tocar el suelo de las pistas musicales tras los dos años iniciales de la pandemia. Dani Fernández vuelve más fuerte que nunca y aquí estamos nosotras para contar su meteórica carrera.

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