• octubre 5, 2022 7:37 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Belén Aguilera reina en La Latina con su «SuperPop Tour»

Superpop Tour Madrid

El ciclo sin fin es la ley que rige la naturaleza. Cuando un artista llega a nuestras vidas, crece con un armazón. En el caso de la artista que hoy nos ocupa, ha evolucionado de la mano de un piano. Cuando se hace mayor, los colores visten a esta mariposa musical, sin olvidar el lazo matriarcal que le otorga su instrumento.

Belén Aguilera regresó a Madrid con un Teatro de La Latina lleno hasta la bandera. La cantante recogió el amor de sus fans, convirtiéndose en una musa talismán, que repele las inseguridades, los miedos y la ansiedad.

Precisamente, desde este estatus místico comenzó el concierto, posicionada en el mismísimo cielo y rodeada por un grupo de coristas que hizo las delicias del oyente con unas brillantes armonías. Aguilera fue desde un inicio, la más pura descripción visual del pop. El telón de la velada lo descorrió su tema «Vértigo». Canción que fue relevada por «Cielo y Tierra» y «Tirando de Carrete».

Posteriormente, el escenario cambió radicalmente, desde un punto de vista sencillo, así como el pulso del concierto, incrementando las pulsaciones emocionales con una jugada magistral. La artista catalana se convirtió en bombona de oxígeno, con «Tus Monstruos» y en «Cristal» que es capaz de mostrar el lado más íntimo y temeroso del oyente.

Tras robar, de la forma más honrada posible, la voz del entregado público con el éxito de «La Tirita». La artista se enfrentó a un desnudo piano para interpretar canciones como «Jaque al Rey» o «T’estimo». No sé si por la elegante luz tenue o por el brillante show vocal de la cantante, hubo que cerrar y abrir los ojos en varias ocasiones, para darse cuenta de que este momento no fue un sueño ni una película. Los ojos fueron el objetivo de una cámara que guarda los recuerdos para siempre. Mientras tanto, Aguilera se batía en duelo con la profundidad de cada corazón presente.

A continuación, llegó un respiro rítmico con «Fuck off» y «Republicanas», que derivó en un tema primordial para el girar de la sociedad: la salud mental. «Camuflo» y «Niña de los ojos tristes» fueron la mano amistosa en la espalda que dictamina que aunque lleguen los tiempos oscuros, todo pasa. Para que este proceso sea realidad, hace falta delicadeza y la artista la desprendió en todo momento.

Para finalizar, se produjo un salto eterno hacia el cielo por parte del público, que hizo temblar los cimientos del Teatro de La Latina con «Mía» y «Camaleón».

Belén Aguilera con este show perfectamente estructurado con cortinas tejidas a base de canciones sobrecogedoras y de color, demuestra que su nombre hará historia. La piel responde a cada acorde y a cada nota con su firma, hecho que, lejos de aplacarse durante el concierto, la sensación se incrementa sin límites. Vivir con artistas como ella, que ejercen de ángel de la guarda y de brújula con sus letras y directos es un auténtico regalo.

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