Ghost El Musical: Efectos de infarto… Pero falta de chispa.

La llegada del musical de Ghost a Madrid, disparó mis alarmas de fanática, y la cita con esta versión de una de las películas más románticas del cine se escribió en un visto y no visto en mi calendario.

Una de mis grandes preocupaciones, era la fidelidad con la película, si habría elementos que me descuadrasen y me hiciesen perder la concentración en la obra. Pero, tanto si ya tienes la entrada, como si lo estás pensando, acomódate en tu butaca, pues es prácticamente una representación idéntica escena a escena del largometraje.

Para hablar de la música, tengo que resaltar una de mis grandes decepciones, la ausencia de protagonismo de la orquesta, pues solo aparecen físicamente en el escenario cuando llega el turno de los saludos. Al principio, te lo muestran en pantallas ubicadas a los lados, para que veas que no hay trampa ni cartón durante escasos minutos. Pero, a falta de que este pequeño detalle no estuviera, perfectamente podrías pensar que te la están colando con bases grabadas.

Toda la banda sonora gira entorno a la mítica canción “Unchained Melody”, arropándola con temas pop rock, que llevan al extremo la capacidad vocal de los artistas.

Si tengo que quedarme con un personaje, sin duda sería la espiritista Oda Mae Brown encarnada por Ela Ruiz, que suple con creces la falta de emotividad del resto de los autores. Lleva a la obra el toque soul con un humor excelente. Poco tiene que envidiar a la interpretada por Whoopi Goldberg en la gran pantalla en los años 90.

La escenografía es muy versátil, utilizando las mismas paredes continuamente, inventando nuevos horizontes donde seguir contando la historia.

Para mi humilde opinión, lo mejor del espectáculo, son los efectos especiales que te hacen dudar de lo que es real y de lo que es ficción. Momentos que suceden a unos metros de ti y te dejan con la boca abierta: fantasmas que salen de su cuerpo ya fallecido o que incluso atraviesan el cuerpo de Oda Mae.

En líneas generales, el musical satisface a los asistentes, pero falta algo más para lograr levantarles de sus asientos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *