• diciembre 3, 2020 9:29 pm

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Las segundas partes nunca fueron buenas. ¿O sí? (El Rey León)

Seguramente hayas escuchado muchas veces el dicho de que las segundas partes nunca fueron buenas. Creo que no puede existir mejor forma de comprobar este hecho que con las segundas partes de los clásicos Disney. Películas como “Aladdin” o “La Sirenita”, tuvieron su segunda entrega en la década de los 90 y principios del 2000, pero, creo que la manera ideal de empezar esta serie de artículos es con una de mis películas favoritas: El Rey León.

El Rey León 2.

Si realmente lo que quieres es pasar un buen rato lleno de añoranza por tu infancia, disfrutando de buenas canciones y tus personajes favoritos, es tu película. Pero, si perteneces a un público más exigente, sin duda encontrarás los peros que encierra rápidamente. No aporta en absoluto nada nuevo, sino una copia exacta de la estructura de la primera.

Por un lado, un protagonista se revela contra las normas paternas, pero aún más excitante que la primera, pues encontramos a una mujer empoderada. También, tenemos una huida en busca del amado, paradójicamente desterrado como ya lo hizo Simba, con una canción que no es “La noche del amor” pero se lo cree. (Me permito este guiño a Operación Triunfo, perdonadme).

Los malos, también tienen una cierta semejanza a Scar, (pues paradójicamente son familia) y las hienas con una unión de lo más totalitaria posible, con paradero muy similar al maligno de la primera.

Finalmente, una escena conmovedora, para demostrar que las premoniciones de Rafiki son la envidia de Esperanza Gracia. Previsible desde el minuto uno.

Sin duda, hubiésemos tenido lo mismo teniendo la película encerrada en un cajón de los estudios de Walt Disney que con la película circulando por las plataformas y formatos físicos. Aunque si aún dudas las razones por las que ha pasado desapercibida, te invito a verla.

El Rey León 3.

Sin embargo, la que no eliminaría del mapa es la tercera entrega. Si hay unos personajes secundarios en las animaciones de Disney a los que todos adoramos son Timón y Pumba, por lo que esta especie de “spin off” es más que merecido.

Desde luego, que no es ningún secreto que la compañía no se rompió mucho la cabeza pensando en el guion de la película, pero aún así tiene su encanto. La historia es exactamente la misma que en la primera, pero desde el punto de vista de estos divertidos personajes, caricaturizando las escenas más características de la clásica como la majestuosidad de la presentación de Simba o el “Hakuna Matata” (temazo, ¿eh?).

Además, nos solventa la duda de como estas especies tan dispares se conocieron y tuvieron esa especie de conexión divina, además del inicio de su andadura por el mundo, presentando a la familia de Timón.

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