• septiembre 22, 2020 1:42 pm

(Crítica) Riverdale Temporada 4: Intensa, pero atropellada.

No me escondo, lo digo claro, Riverdale me ha traído de nuevo la ilusión por una serie. A primeros de año, comencé con ella y este mes de mayo, ha supuesto que latenga que despedir hasta que llegue la próxima temporada. Ahora, me veo con el síndrome de la huerfanidad. Sí, me lo acabo de inventar, pero así me siento cuando cojo cariño a una serie y toca decirla adiós. Dicho esto, vamos al grano. Ah, por cierto, para que no te lleves sorpresas voy a hacer spoilers, por lo que, si no has visto la serie y tienes intención de hacerlo, te invito a no continuar leyendo.

Empecemos por el guion. Pensé que nada superaría a la tercera temporada y a su espectacular trama, pero a mediados de ella, un golpe en el transcurso de la historia me ha dejado con la mandíbula desencajada. Los guionistas de la serie, han sabido encubrir el verdadero misterio, con pequeñas tramas para desembocar en “el supuesto asesinato de Jughed”, haciéndonos sufrir, para resolver el verdadero secreto del prestigioso instituto Stonewall. Sin duda, Agatha Christie estaría orgullosa de ello. Aunque el final, baja bastante la nota general de esta entrega.

La serie comenzaba fuerte, con un bonito homenaje a Fred Andrews interpretado por Luke Perry. Un capitulo para sacar los cleenex, pues el actor murió el pasado 2019. Pero esto no se queda así, sino que de forma constante se trata de honrar al artista. El actor dejó huella y la serie ha sabido agradecérselo con creces con una visión muy esperanzadora.

Los amantes de la acción se han visto recompensados por la llegada de un Archie superhéroe, asemejándose a los cómics en los que se inspira la serie. El personaje interpretado por KJ Apa siempre me lo ha parecido, siendo un justiciero en busca de lo mejor para su ciudad y derrochando humildad. Por lo tanto, punto a favor de esta nueva trama, que, desde luego, emoción no le falta.

Como no, os tenía que hablar de mi personaje favorito, Cheryl Blossom. Por fin, la pelirroja ha encontrado la felicidad y eso le ha llevado a canalizar su astucia para acabar, (¿o no?) con su perversa madre y situarse junto a Verónica en un nuevo proyecto. Diva entre las divas.

Pero, si ha habido una pequeña trama que me ha tenido implicada al máximo en Thornhill es ese espíritu maligno que lo ronda, ¿Jason? ¿Un trillizo hasta entonces desconocido? Pues nada más allá que la propia Penélope Blossom. No se le da nada mal a esta serie jugar con mi respiración. Breve pero intenso, este toque terrorífico le da encanto a la temporada.

Volviendo al (no) asesinato de Jughed. No terminé de entender esa obsesión por explotar constantemente esa faceta de asesina en serie de Betty, a mi juicio es poco creíble, pues las intenciones de la joven no van en absoluto por el mismo lado que las de su padre “Capucha Negra”. Si llega a estar implicada en el delito, os juro que denuncio (es broma).

Absolutamente brillante me parece la lucha de clases reflejada, dejando como conclusión, que más vale un poco de inteligencia que cientos de fajos de billetes en el bolsillo.

La llegada del coronavirus, ha dejado un final algo atropellado, dejando algunos flecos sueltos como la relación amorosa de Chick y Charles, el hermanastro de Betty. Bomba sin explotar y espero que lo haga en un futuro cercano.

El misterio de las cintas de video, sin duda daba para una temporada completa, pero han querido justificar la política del terror instaurada por Mr.Honey con una moraleja algo floja. Los finales de las temporadas pasadas dejaron el listón demasiado alto y esta no lo ha sabido superar, pues da la sensación de que han querido buscar un final rápido, una inocentada de instituto no es ni mucho menos lo que merecíamos.

¿Qué nos esperará en la siguiente?

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