• diciembre 5, 2022 9:11 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Melendi llena de vida el Wizink Center

Si la música fuese un elemento geométrico, sin duda sería una línea, curva o recta, eso os dejo elegir a vosotros, que conecta personas con un mismo sentimiento, independiente de las diferencias entre ellos. Melendi, en su paso por Madrid con su Tour Likes y Cicatrices, lo consiguió.

En las horas previas al concierto se tejieron varias hermandades entre desconocidos que perdurarán en los próximos conciertos. Aunque, tengo que empezar esta crónica tirando de las orejas a la seguridad del Wizink Center por su falta de coordinación y consideración para facilitar el ingreso del público al recinto.

En cuanto la música empezó a sonar y Melendi a narrar, las penas y disputas quedaron atrás, consiguiendo construir un solo alma con la presencia de 15.000 personas en el estadio.

Como un huracán, el artista aterrizó sobre el escenario, mostrando una serie de imágenes sobre la globalización para ilustrar «Likes y Cicatrices«. Con la emoción a flor de piel y la adrenalina tan alto que para contemplarla harían falta unos prismáticos, continuó con «La electricidad«.

A pesar de llevar solo dos canciones, el estadio se calló abajo coreando el nombre del artista asturiano. Con sentido del humor el cantante devolvió el amor al público derivando en clásicos como «Un violinista en tu tejado» o «Caminando por la vida«.

Melendi es un poeta filósofo que pone banda sonora a la cotidianidad de sus fans. Durante la noche pudimos disfrutar de grandes reflexiones sobre sí mismo que dieron paso a temas como «Sin remitente» o «Código Postal«. Y sí, querido Melendi, tú eres ese hogar seguro al que siempre volver cuando la tormenta o la felicidad acechan.

Tras llevarnos de la mano a la mismísima Cuba con «Desde que estamos juntos«, la emoción llegó con «Cenizas en la eternidad«. Es una canción con corazón propio, que encierra lo inexplicable de la música. Por supuesto, las lágrimas que dibuja sentirse afortunada brotaron.

Inmediatamente después, sorprendió con una nueva versión de «Déjala que baile«, ilustrada por mujeres históricas y un grito de guerra previo que alaba la imagen ideológica del artista.

Instantes después, «Tocado y hundido» aterrizó y ardió. Aunque íbamos a tener un oasis romántico con «Destino o casualidad» y «Tu jardín con enanitos«.

Si minutos antes el artista se dedicaba a reflexionar sobre sus oscuridades, terminaría el concierto caricaturizado la sociedad con «Yo me veo contigo» y «Un alumno más«.

Como no podría ser de otra manera, «Lágrimas desordenadas» se llevó los últimos saltos al cielo del concierto. Y sí, confirmo que el dicho que dictamina que de Madrid se va al cielo es real tras noches tan gloriosas como la de ayer.

Gracias Melendi. Tus éxitos son huellas en nuestras biografía.

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