Unos leves nervios invadían nuestro estómago antes de entrar a La Riviera, pues vivir en exclusiva las canciones del nuevo disco de Melendi no está al alcance de la mano de cualquiera. Pero también, por volver a ese sitio musical, que a veces es más hogar que cuatro paredes.
El artista salió puntual y emocionado al escenario, y a pesar de cantar novedades, desarrolló de una forma admirable y rápida una gran complicidad con su público.
¿Y cómo es «Pop Rock» os preguntaréis? Es la dosis perfecta del Melendi rockero con el emocional. Es la palabra certera que sabes que se va a meter entre las costillas. Es la guitarra que te hace levantar el vuelo y en definitiva, es el Melendi más puro.
Sus ojos fueron cristalinos y para el público el mejor regalo. Y como no podía ser de otra manera, las amigas de toda la vida ( «Lágrimas Desordenadas», «Tu Jardín con Enanitos» y «Cheque al portamor») terminaron la noche.

