Pablo López, el genio del piano y su canto a la Santa Libertad.

La reedición de Camino, Fuego y Libertad ya es una realidad desde el pasado 5 de julio. Sumérgete con nosotras en uno de los conciertos más especiales del Tour Santa Libertad, acontecido en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Sorprendiendo al cantar los primeros versos de “El Camino”en catalán, un repleto Palau Sant Jordi comenzó a dar los primeros pasos hacia la protagonista de la noche, “La Santa Libertad”.

Poco tardó en aparecer una de las grandes canciones que llevan toda una vida con nosotros, ella es “Vi”. Ese tema que vivimos cuando dimos los primeros pasos junto a Pablo en pequeñas salas y que hoy nos hace estremecernos al vivirlo en los grandes estadios.

La sucedió “La mejor noche de mi vida”, esa que siempre tienes la sensación que ha acontecido tras un show de Pablo.

Y llegó tras ella la canción embrujada, “El Patio”, encendiendo un mar de luces, pero también de almas. Da vida, recarga energías.

Precisamente los conciertos de Pablo son un baile de almas, “el incendio” más perfecto que existe. El abrazo que salva el acorde mayor. No mueras nunca extraño humano.

“El teléfono”, ese cantar a la cautividad bajo la que vivimos llamada móvil. Y como bien dice el cantante en el vídeo, ojala se te acabe la batería en un encuentro con él.

Momentos más tarde “Te espero aquí” hizo acto de presencia. Es una de las declaraciones de amor más bonitas que ha dado nuestra música. Rejuvenece en cada concierto.

Gritos de libertad fueron sucediendo a lo largo de la noche. Uno de ellos fue “Hijos del verbo amar”, resonando de forma épica en el Palau, como siempre lo hace, himno del amor sin fronteras.

Fruto del dolor, nació “La dobleuve”, ese himno escondido dentro de Camino, Fuego y Libertad”, de estribillo pegadizo, un gusto corearla siempre, hasta quedarme sin voz.

“La dobleuve” fue sucedida por “Suplicando”, de fiesta inmortal, levantó hasta al asistente de la última fila.

De las últimas canciones en sumarse al baile fue “La Libertad” y sí, a pesar de que no estoy viviendo el concierto en directo, es imposible no emocionarse con semejante estribillo, coreado y gritado por las más de 15.000 personas.

La música, es mucho más bella si la compartes, y si es con amigos, la magia surge sola. Y así pasó, Antonio Orozco se sumó a la fiesta. La pureza de la verdad, fue la actriz principal en “Llegará”, “Devuélveme la vida” y “Lo saben mis zapatos”. Precisamente, esta última, silenció al Palau Sant Jordi, tarea difícil, consagra a Pablo como maestro, es un regalo coincidir en la misma época que él.

“Tu enemigo”, puso el colofón final a una noche épica, que tendremos para siempre en DVD para revivirla una y mil veces más.

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