Pablo López en Vistalegre: Madrid se rinde al genio.

¿Alguna vez habéis salido de un sitio sumido en un éxtasis emocional? En mi caso, esta pregunta la asemejo a vivir un concierto de mi ídolo, tan esperado y tan fugaz. Anoche (20 de septiembre) así fue, Pablo López celebró su concierto en Madrid en el paso de su exclusiva gira 360 grados por la capital. Nos adentramos en el salón de la casa del malagueño, y él, lo hizo en nuestros corazones, haciéndonos sentir una intimidad única a pesar de los más de 12.000 ojos que le observaban desde todos los ángulos del Palacio de Vistalegre.

“360 Grados”, es un concepto de espectáculo único, de esos que seguiremos recordando con el paso de los años, una experiencia que se presenta una vez en la vida y que se tatúa en tu memoria. El escenario de Vistalegre fue un espacio único donde convivieron canciones de grandes autores como Antonio Flores, Mecano o Joaquín Sabina, sin dar de lado, por supuesto a las canciones de Pablo. El malagueño no dudó en homenajear en varias ocasiones a la capital, y “Pongamos que hablo de Madrid”, fue la primera en aparecer en escena, dando paso a una noche de ensueño.

¿Qué mejor forma de presentarse ante el público asistente que con dos canciones de batalla, que hacen huella? “Vi” y “El camino” me invitaron a reflexionar sobre mis años de fan junto a Pablo, cómo los sueños se pueden hacer realidad. Al fin y al cabo no ha pasado tanto tiempo desde que nos veíamos en salas. La palabra orgullo se queda corta.

El cantante anoche nos quería matar, con su mejor arma, sus canciones que rompen esquemas, pero siempre de amor. “Lo saben mis zapatos” fue la encargada de pellizcarnos el corazón, un grito de verdad, que incluso atreviéndose a capella, fue uno de los momentos de la noche que me costará olvidar.

¿Cómo describir un concierto de Pablo, si es un espacio en el que puede suceder cualquier cosa? Pues sí, la noche tuvo dos invitados muy especiales, pero… ¡Vía facetime!. Antonio Orozco y Alejandro Sanz, no dudaron en sumarse a la fiesta cuando sus letras aparecieron en el piano del malagueño, levantando los aplausos de los espectadores.

De nuevo, tras este concierto, vuelvo a considerar el 20 de septiembre como “otra de las mejores noches de mi vida”. Y eso celebramos con esa canción que lleva este nombre, cantar a la vida que Pablo López es patrimonio de nuestra suerte. Dando paso a que el estadio se cayera con la peculiar fusión de “Barco a Venus” y “Suplicando”.

Otro de los momentos más emocionantes, fue cuando el artista puso voz a una de sus maravillosas creaciones “Ángel Caído”, rasgada voz que cura almas.

Como buena montaña rusa, terminó con una sucesión de himnos, de canciones que nos sabemos de memoria y con los ojos cerrados.:”Tu enemigo” y “El mundo”.

Una constelación de estrellas se encendió para una él, para ver nacer una canción que ya está hechizada, “Aire”.  Y solo tengo ganas de tenerla en mis manos. La magia se transmitió como un relámpago de una canción a otra, y “El patio” cerró el concierto dejándonos sin habla. Todos nos hicimos un poco más niños, para ver a este genio que va a ser muy difícil de igualar.

Pablo tiene la fórmula perfecta para robar corazones, y es mantener siempre los pies en el suelo, acoger a su público cada noche encima del escenario, abriendo las puertas de los estadios como si fuesen las de su propia casa.

Camino, Fuego Y Libertad

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