Rayden y su manera de amar.

Precisamente, la presentación de Elísabet Benavent a este libro, habla de este fenómeno que me ha traído hasta este libro, la magia. Rayden es mucho más que eso, son los versos que te gritan a la cara toda la verdad.

Camufla en un viaje por grandes ciudades, lo que en realidad es un viaje por todos los sentimientos de los seres humanos. Piezas de un puzzle llamado “El mundo es un gato jugando con Australia”, que te acaricia el alma.

Su forma de hablar de amor engancha, y tengo claro que si hubiese nacido en épocas anteriores, hoy habría que estudiarle en las escuelas. Pero lo que realmente me encanta, es su forma de ver la vida. Verdades como puños, que representan la realidad del girar del planeta tierra: desde las redes sociales pasando por la política o la religión.

Representa todos los tipos de amor posible, desde el más importante, es decir, a uno mismo, pasando por el que nunca querrás olvidar. Compone y recompone a su gusto. Las musas lo bendicen.

No se queda ahí, sino que también sabe expresar con palabras lo que el resto del mundo, como por ejemplo el sentimiento de pérdida, que nos deja en blanco y sin palabras.

El rapero se retrata a sí mismo en uno de los poemas que más me ha impactado, “Abril de 1896”. Sin pelos en la lengua, nos cuenta su “forma de amar”.

Por supuesto, no puedo olvidar aquellos poemas dedicados a su hijo. Consigue tocarnos el corazoncito.

Un viaje, con sus escalas y sus puertas de embarque, que aterrizará dentro de ti.

 

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