• junio 20, 2021 5:18 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Reflexiones de una fan: Pablo López.

Ni siquiera recuerdo como surgió, como Pablo y yo firmamos nuestro contrato que nos llevaría a la eternidad musical.

Posiblemente fue aquella mañana de espera en la puerta de unos estudios de radio. Dos besos, caras de juventud y una melodía en la cabeza, precisamente la de “Vi” que hablaba de ese ejercicio de superación para alcanzar lo soñado. Ese instante reposa en la esquina de mi escritorio, dibujándome siempre una sonrisa cada vez que se interpone en el camino de mi mirada.

Tardaríamos un tiempo en volver a encontrarnos con la música como protagonista. Aún recuerdo aquella sala en Arganda del Rey. Su capacidad para crear movilidad de sentimientos sin levantarse del piano me fascinó.

Por otro lado, está esa facilidad de hacer bailar a la poesía. Sus metáforas calan hondo, como la lluvia torrencial veraniega.

El tiempo pasaría y lo nuestro no moriría. Llegó la mecha que prendió el fuego y la libertad en nuestros caminos. El desgarro que partió en dos mi vida de fan, cosa de la que no puedo estar más agradecida.

Las alas se nos tejieron en las espaldas y los ojos se me humedecieron cuando viví el salto de aquella pequeña sala a hacer historia en el Teatro Real o el Wizink Center.

“Unikornio”, más tarde, sería banda sonora llena de epicidad, que ya está tatuándose lentamente en la piel de los fans.

Lo que más me asombra de Pablo es su capacidad de mantener viva la mirada de niño y de abrazar siempre al fan como si fuese la primera vez.

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