• febrero 5, 2023 10:56 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Reseña | «Carol» de Patricia Highsmith

Cuando un libro te hurga en el estómago mientras lo lees; cuando su historia te hace pensar en ella hasta después de terminado y te deja con necesidad de leer más cosas que se le acerquen (porque otra obra igual sabes que jamás encontrarás); cuando sabes que estás ante algo que no olvidarás jamás, ante un libro que te acompañará, entonces es cuando puedes catalogarlo como obra maestra. Y ahí es cuando sabes que tu vida girará en torno a esa obra por días, semanas, e incluso meses, puesto que esa huella es de las que no se pueden borrar. Eso es lo que ha sido «Carol» de Patricia Highsmith para mí: algo imborrable, algo que sé que me acompañará para siempre.

Me leo y hasta me siento hipócrita. ¿Por qué un libro escrito a mitad del siglo XX sobre una relación lésbica me afecta tanto a día de hoy? ¿A caso no sé apreciar que esto se hizo para aquellas personas LGBT de los años 50? ¿Por qué yo, ahora, que puedo disfrutar a diario de contenido LGBT+ (en mayor o menor medida) me siento tan impactada por algo que no se hizo para mí? Ahora, por suerte, tengo libertad. Aunque no absoluta, pero mucho más similar a la libertad heterosexual que la que tenían las protagonistas de esta historia hace más de setenta años. Tampoco es tristeza la que me hace sentir esta historia, no es algo que lea para pensar «pobrecitas, que mal vivían antes». De hecho, el argumento de Carol hasta podría ser contemporáneo aún en algunos países. Cuántas más vueltas le doy, más respuestas le doy a mi propia pregunta.

Carol (Cate Blanchett) y Therese (Rooney Mara) en la película Carol (2015).

¿Pero cuál es la respuesta absoluta? Pues cuál iba a ser sino que: la literatura. La literatura es así, te transporta a otras épocas, momentos, realidades y sentimientos. Y no busco hablar de Carol como defensa de obra al colectivo únicamente, no. Patricia Highsmith va mucho más allá con esta obra, o al menos lo va para mí. Muchos conocen su nombre por Ripley y la serie de novelas que tratan a este personaje, todas girando alrededor del género thriller psicológico y es ahí donde quiero detenerme, en la psicología de los personajes. Carol está protagonizada por Therese, una joven que se enamora de Carol. Todo sigue su punto de vista, como si estuviésemos ya no sobre su hombro, siguiendo sus pasos, sino que metidas en su subconsciente: sintiendo todo lo que ella siente, pensando todo lo que ella piensa, temiendo sus mayores miedos, enamorándonos con ella. La forma de explorar la relación de Carol y Therese en un corto periodo de tiempo, agarradas a Therese y compartiendo todas sus experiencias es, y no me cabe duda, de las mejores interpretaciones literarias en lo que se refiere a enamorarse y crecimiento de personaje que he leído hasta la fecha. No podemos ver más allá de Therese, no nos deja. ¿Es que ella no sabe qué hacer? ¿Tan cegada de amor está? Lo dejaría todo por Carol, pero es que nosotras también. Marionetas de los sentimientos narrados por Highsmith, bailando entre el amor y el crecimiento humano.

No es solo el amor entre dos mujeres, es el amor entre dos personas. Claro que, obviamente, lo importante es que sean del mismo sexo, pues, si no, no sería la misma historia. Pero ahí avanza todo, ahí coge peso la novela. Therese no era feliz con hombres, tampoco Carol. En general, obviando el amor, ninguna era feliz hasta que se encontraron. Hasta que se cambiaron. Las personalidades de cada una avanzan junto con el viaje que nos presenta la autora y ni nos damos cuenta. Llega el momento en el que la novela acaba, cierras las páginas y no puedes evitar sonreír a la vez que, quizá, encorvar las cejas con tristeza. Carol y Therese seguirán con su vida (no spoiler), ¿pero qué nos queda a nosotras?

La huella de las descripciones, de como cada adjetivo encaja y como ni una sola frase de los largos monólogos en la narración sobran; y de esos escuetos diálogos que lo dicen todo, incluso con monosílabos. ¿Realmente es posible que me haya enamorado de un estilo narrativo? ¿O quizá he caído en la misma red que Carol? No lo sé, mejor dicho, no lo quiero saber. Carol es una novela que te deja feliz, que te hace crecer y pensar enmarcada de una historia de amor lésbica que jamás pensaste que me provocaría todo eso. Obviamente, también te deja el cosquilleo de toda buena novela romántica creada para eso, pero va más allá. ¿Era realmente este el objetivo de Patricia Highsmith, o estará ahora riéndose, allá donde esté, de la cantidad de chorradas que he dicho para ensalzar su obra? Ojalá poder preguntárselo, pero supongo que me conformaré con leer y releer esta preciosa historia una y otra vez.

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