• septiembre 25, 2022 3:09 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

“SUPERPOP”: La obra maestra de Belén Aguilera

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La música es un hogar cuya chimenea está en pleno auge. Cuando entramos a ella un calor confortante nos hace entrar en un estado de paz envidiable, a pesar de ello, no nos mantiene alejados de la realidad, puesto que posee una enorme ventana que nos muestra el mundo exterior. Puede que cuando volvamos a él, el caminar no salga del todo recto e incluso algún bache haga tambalear nuestra pisada, pero siempre estará ese hogar al que volver para reconstruirse.

Esta es la sensación que me provoca el nuevo disco de Belén Aguilera bautizado bajo el nombre de “Superpop”. Este es un título más que acertado, pues podría ser la introspección de cualquier joven que ha crecido leyendo esta revista. Los ritmos y las letras que se inyectan como dardos en la piel conviven en paz en este trabajo. Sin duda, otorga las llaves del cielo musical a la cantante catalana, puesto que reafirma el proverbio que destina a Aguilera a ser una de las grandes de su generación.

Como un libro tiene su propia introducción, titulada “pienso en el final”. En tan solo un minuto de canción, deja claro la línea editorial a seguir, pues investiga nuevos destinos musicales y atraviesa con la realidad angustiosa. Filosofía breve y profunda.

Este disco muestra cómo vivimos la realidad y cómo la sentimos. “La Tirita” junto a Lola Índigo es una canción que ya nació vivida, ahora nos toca conocer el latido de esta emoción titulado “cielo y tierra”. Vocalmente invita a perderse entre sus notas, y precisamente esa sensación de necesitar una brújula para identificar las constantes vitales es la que refleja en la canción. Maestría en todos los sentidos.

Tras pasar por las parejas formadas por “Fuck off” y “Tirando del carrete” y “Camaleón” y “camuflo”, llegamos hasta otra de las novedades “Vértigo”. Con una solemne voz adquiere un tinte metafísico y épico, hecho que también podemos comprobar en el videoclip. En esta canción podemos ver un cambio de rumbo que enfoca con maestría hacia un futuro carpe diem.

El viaje comienza en el interludio denominado “Frágil” y continua “En las nubes”. Esta canción es puro aprendizaje con una pizca bailable. Muestra la adicción al cielo y la realidad que supone pisar el suelo banal. A continuación, llega “niña de los ojos tristes”, un puro exprimidor de corazones en forma de canción. Acaricia y arranca a partes iguales, haciendo bellos los antónimos. Es una bombona de aire limpio.

Y la última canción inédita es el punto final de “quién vendrá a por mí” que traspasa la hoja en la que está escrito este disco llegando a la siguiente. El futuro está en sus manos, mientras tanto, Belén Aguilera ya está sanando nuestro presente.

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