Un enorme corazón iluminó la noche pinteña en su segunda noche del Festival «I Love Music». Quizá fue un pequeño spoiler del espectáculo que esperaba a los asistentes a continuación, puesto que, la banda toledana Veintiuno, no solo mimó corazones sino que también los aceleró, con las guitarras eléctricas como timón y el buen rollo por bandera.

La primera canción en saltar a escena fue «Mi monstruo y yo», una descriptiva apertura de puertas que derivó en temas como «Salvavidas» o «Cortavenas».
Poco después, el grupo reivindicaba su hueco en el mundo de la música con «Haters» con un desgarrado uso de la palabra y una pisada carismática por el escenario.

A continuación, con Diego (vocalista), sentado en el piano, el concierto exploró los derroteros intimistas que otorga este instrumento. «Parasiempre» y la recién llegada «Escalofríos», levantaron las voces de los presentes.
Finalmente, tras pasar por temas como «Lluéveme un río» o «Caramelo», el concierto fue fulminado por «Dopamina», dejando las pulsaciones cardíacas por los aires con un buen ambiente de lujo.

