Ana Belén, levanta los aplausos en Torrejón de Ardoz

Ella, la de movimientos elegantes, la que un día me conquistó y hoy el destino me vuelve a llevar a los pies de su escenario. Yo que ya la escuchaba desde antes de aparecer en este mundo, un regalo disfrutar de ella.

Los pies me condujeron hasta las fiestas patronales de Torrejón de Ardoz. Una noche para celebrar Vida, nombre de su disco y de la canción encargada de dar comienzo al concierto.  Todo concierto debe tener una buena presentación, y este no fue menos, pues al pistoletazo de salida le siguió “Nací en el 53”, ya era imposible dejar de mirarla, pues a pesar de la veterano encima de los escenarios, sigue arrastrando a las nuevas generaciones con ese imán tan suyo, congregando a personas de todas las edades.

Siempre me gustaron los artistas fieles a sus ideales, y por supuesto, Ana Belén lleva haciéndolo durante toda su carrera. “Mujer valiente”, himno feminista, grito de lucha compuesto por Rozalén, no quiso perderse la cita.

“Esta vida es un regalo”, es una frase que en muchas ocasiones ha pasado por nuestra cabeza cuando coleccionamos momentos en nuestra memoria como el concierto acontecido la pasada noche, pero también otros de los temas que sonaron en el espectáculo. Antes de ello, la artista relató una anécdota de su niñez, que sin duda invadió mis ganas por entrevistarla algún día.

Un show en el que conviven una gran variedad de grandes autores, entre ellos Fede Yadó, que a pesar de haber fallecido, sus canciones son una de mis grandes debilidades en el último disco de la cantante, “Que se pare el mundo” y “Soy lo que soy” fueron las siguientes en llegar.

Es una artista muy completa, pero sí, con todas las letras, no dudó en repasar su paso por la gran pantalla con “La salida no es por ahí”.

El fin del concierto se acercaba, no sin antes desencadenar una auténtica oleada de grandes éxitos,  que desataron los vítores y los aplausos de un público más que satisfecho por escuchar esas canciones que el tiempo no es un  para ellas, ni lo será por otros largos años, como “Contamíname” o “Lía”.

“El hombre del piano” fue una de las grandes protagonistas, con una emoción y elegancia impecable, cogió linea directa hacia nuestro corazón y una ovación monumental. A lo que ella respondió poniendo el broche final con “Sólo le pido a dios” y “España camisa blanca”.

 

 

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