“Anela”: la joya de Belén Aguilera

“Anela”: la joya de Belén Aguilera

Hay discos que, desde la primera escucha, sabes que van a marcar el hilo narrativo de tu cotidianeidad. Te aferras a ellos como si fuera una tabla en mitad del mar, porque sientes que son vida, pero no una cualquiera, sino la tuya propia. Así es “Anela”, la cuarta obra maestra de Belén Aguilera, un trabajo que incita a reflexionar sobre el deseo, la oscuridad interior y el camino de la madurez.

Este disco es un paso más en el universo de Belén Aguilera. Ella avanza hacia delante arrastrando todo lo que ha sido, sin restar nada, solo sumando nuevas experiencias. Es decir, no abandona ni las baladas épicas, ni el pop electrónico, sino que lo añade, y en esta ocasión, todo se mezcla con un toque clásico que tan bien realza su voz.

Las historias son las suyas, pero podrían ser las de cualquier otro. Ella saca a la luz lo que los prejuicios o la opinión pública anclan en el fondo de nuestro ser. Pero al igual que con la producción, ella mira hacia la luz, y una vez más, es cronista de un proceso de curación. Para llegar a él, busca abrazos como es “Ático” o narra lo que supone cambiar de piel, como “Mutantes”.

Increíble.

Laura Salas

Soy fan, luego existo

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