• septiembre 20, 2021 3:48 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Bely Basarte y Rayden forman un puzzle perfecto en el Wanda Metropolitano

El Wanda Metropolitano, un atardecer de sábado y un público entregado podrían ser los condimentos necesarios para cualquier partido del Atlético de Madrid. Pero, la pasión, el pasado 10 de julio, no fue con un balón en los pies ni luchando contra un equipo contrario. Bely Basarte y Rayden fueron los anfitriones del Festival Río Babel, luchando por visibilizar todo tipo de sentimientos y demostrando que la cultura es segura.

Con una sonrisa resplandeciente y como un hada madrina encantadora, Bely Basarte hizo de brújula musical situando a los espectadores en el mapa gracias a su sencillo “Roma”.

Pero este viaje, al igual que la vida, tuvo sus claroscuros sentimentales. “Espiral” y “Mientras tanto” fueron las encargadas de humedecer con una delicadeza contrastada por el desgarro, los ojos de los espectadores.
El revoloteo de “Mariposas” fue el arcoíris de subida a una montaña rusa que fue a desembocar en “C’est la vie”.

Las esperadas colaboraciones con Rayden en “Vía de escape” y “Malditas ganas” no tardaron en llegar, levantando el aplauso del público. La complicidad fruto de su fuerte amistad, fue el mágico hilo narrativo.

Antes de prender la mecha para la traca de fin de fiestas, la artista viajó hasta el centro del amor propio con “San Pedro”. Una joya en bruto de su último disco que en directo rompió barreras.

Un público responsable bailó y abrazó con los ojos “Me va a doler” y “Somos fuego”. El mejor final para un directo polifacético, dulce pero gratamente empoderado. Tampoco se quiso perder la fiesta su recién nacido single: “Tomando tequila”. A pesar de su corta vida, contó con el cariño de los fans.

Tras un veloz cambio de escenario. Rayden se metió en nuestro pensamiento como voz de la consciencia para introducir su directo con “Himnostalgia”. Esta apertura es la mejor definición del cantante alcalaíno.

“Dios Odio” fueron los tambores de guerra que anunciaron una noche de lanzamiento de verdades y recogida de los sentimientos encontrados de los fans asistentes.

La espontaneidad hizo acto de presencia con una improvisación del cantante como carta de presentación. Los aplausos estallaron en el estadio. Lo más importante ya lo tenía en su bolsillo: la complicidad con el público.

Poco después, “A mi yo de ayer” haría reflexionar sobre el fugaz paso del tiempo para el posterior acristalamiento en forma de caricatura de la sociedad en “Habla Bajito”. Rayden introdujo unos versos en apoyo a Samuel, el joven asesinado en Galicia fruto de un atentado homófobo.

Rayden puso una punto emotivo a la noche dedicando el concierto a su fallecido abuelo, colchonero de corazón. Y con la musa de la nostalgia sobrevolando el Metropolitano, puso el punto y final acelerando los corazones con una nueva colaboración con Bely Basarte en “Careo” y cantando al amor en “Haz de luz” y “La mujer cactus y el hombre globo”.

Un concierto necesario para descargar la adrenalina enquistada por la pandemia, para emocionarse con dos artistas antónimos de estilos pero homónimos de sentimientos.

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